Breaking News

DROGODEPENDENCIAS a sustancias químicas y a fármacos

En los últimos años se han venido extendiendo otras formas de drogo dependencia, debidas a sustancias químicas y a fármacos de uso común.

LA AMPLIA difusión de las denominadas drogas tradicionales (heroína, cocaína, alucinógenos, derivados de Cannabis) sigue siendo preocupante, aunque no tan llamativa como en años pasados.
La intensa lucha contra el narcotráfico ha creado problemas de abastecimiento, al mismo tiempo que ha diversificado el consumo.
Ello no justifica, sin embargo, una disminución de los niveles de alerta y de actuación en relación a estas sustancias, responsables de un deterioro físico, psíquico y social de tanta gravedad.
No obstante, no se puede ya seguir ignorando la enorme cantidad de intoxicaciones sostenidas por otros productos, que hoy día representan quizá la mayor parte de las farmacodependencias detectables entre la población joven y de mediana edad.

la toxicomanía

Todos sabemos que la toxicomanía se manifiesta en forma de necesidad obsesiva de tomar la sustancia en relación a la cual se ha desarrollado dependencia, ya sea ésta física o psíquica, siendo por otro lado enormemente difícil establecer un límite exacto entre tales formas de dependencia, en la medida en que el componente psicológico es siempre masivo y determinante.
A ello se debe que el toxicómano, aun tratando de consumir constantemente su droga, corrija, contenga y modifique su estado de necesidad física y psíquica recurriendo a cualquier sustancia capaz de imitar los efectos deseados.

DROGODEPENDENCIAS POR SUSTANCIAS QUÍMICAS

Existe un grupo de drogodependencias basadas en el uso de inhalantes (acetona, gasolina, productos a base de toluol, trielina, pinturas, etcétera).
Los consumidores de estas sustancias, una vez atendida y superada la urgencia mediante un tratamiento sintomático, deben ser hospitalizados, dada la elevada frecuencia de lesiones tóxicas del sistema nervioso central y periférico, del hígado y de los riñones como el alto riesgo de edema de las vías respiratorias superiores.
En los sujetos muy jóvenes o en los drogodependientes avanzados se halla muy extendida la inhalación del gas de las bombonas de camping y de los encendedores (sobre todo en las cárceles): el efecto que se busca es el aturdimiento hasta la pérdida del conocimiento, determinado por hipoxia cerebral.
En los sujetos que recurren habitualmente a la inhalación de gases se puede reconocer un halo isquémico perilabial y alrededor de la nariz, regiones que pueden presentar también pequeñas lesiones por congelación debidas al rápido enfriamiento de la piel por acción del gas en expansión. En la intoxicación aguda es posible percibir el olor característico del producto usado por el sujeto.

DROGODEPENDENCIAS POR FÁRMACOS

A menudo son los propios tratamientos utilizados para controlar la toxicomanía de origen los que ponen en marcha otros procesos de dependencia, que en muchos sujetos se convierten con el tiempo en perpetuos. En otras palabras, cuando el producto es reconocido como activo por los toxicómanos entra en el círculo de su consumo y se convierte en una auténtica droga, previo cambio de las dosis, de la vía de administración y de la frecuencia de consumo.
Otras veces se trata de sujetos (sobre todo en la franja de la juventud y de la mediana edad) que no han consumido nunca estupefacientes, pero que comienzan a desarrollar auténticas toxicomanías irreductibles por consumo de benzodiacepinas, antidepresivos, barbitúricos y analgésicos menores. Estas drogodependencias son superponibles a las debidas a estupefacientes, con una organización similar del tráfico y de la venta.

• Psicofármacos.

Cabe recordar que la abstinencia de sustancias estupefacientes no se corrige mediante psicofármacos, que controlan sólo algunos síntomas. Sin embargo, en la operación habitual de transformación en sustancia de abuso llevada a cabo por los toxicómanos estos psicofármacos pueden convertirse en droga primaria.
A este mecanismo se ha atribuido la amplia difusión en el mundo de la droga de los psicofármacos, que el médico prescribe para tratar la toxicomanía de origen y que en cambio el toxicómano usa como sustancia «de apoyo», ya sea simultáneamente al uso de estupefacientes ya sea en los periodos entre una dosis y otra.

Las benzodiacepinas son sin duda los psicofármacos más ampliamente prescritos por su indudable utilidad farmacológica. Sin embargo, resultan especialmente peligrosas, por la facilidad con la que provocan farmaco-dependencia, sobre todo en aquellos sujetos predispuestos a identificar el fármaco con un mediador con la realidad que les ayuda a resolver cuestiones existenciales.
Debido a este uso no terapéutico, muchas benzodiacepinas se han convertido en los últimos años en sustancias-droga.

Por otro lado, la brusca interrupción de dosis incluso medias puede dar lugar a una sintomatología caracterizada por temblores, vértigos, intranquilidad, sudoración, taquicardia, náuseas e insomnio; dicha sintomatología recuerda muy de cerca al síndrome de abstinencia por opiáceos.
« Antiulcerosos. Recientemente se ha registrado una gran demanda de preparaciones a base de fármacos antiulcerosos (ranitidina y cimetidina) por parte de los toxicómanos, con las más variadas excusas, desde los plausibles tratamientos personales hasta prescripciones para parientes y amigos.

Estos datos han sido interpretados en el sentido de que estos fármacos, administrados mediante inyección a altas dosis, inducen, por acción directa sobre el sistema nervioso central, una alteración del estado de consciencia que conduce a un estado confusional. La frecuente condición crítica de estas dos funciones favorece, en los toxico-dependientes por opiáceos, la aparición de los efectos neuropsíquicos de dichos fármacos.
Se trata, por tanto, del uso impropio de fármacos que, a dosis elevadas y repetidas, acentúan efectos colaterales que en condiciones normales son desagradables, pero que proporcionan a los toxicómanos la sensación que ellos buscan de aturdimiento de las capacidades psicointelectuales.
El tratamiento consiste en la suspensión brusca del fármaco.

• Analgésicos.

Mención aparte merece un fármaco muy especial, la buprenorfina, buen analgésico para los distintos síndromes dolorosos. Este compuesto ha entrado rápidamente en el círculo del consumo de drogas, situándose entre los productos de mayor demanda en los últimos tiempos. Dicha sustancia es un analgésico con acción de larga duración: a dosis terapéuticas es un fármaco alternativo a la morfina, en la medida en que su efecto se prolonga durante 6-8 horas.
Cabe mencionar, no obstante, que la analgesia total y el efecto euforizante combinados que se obtienen a altas dosis ayudan a soportar el sufrimiento debido a la abstinencia de opiáceos; los drogodependientes buscan sobre todo la sensación de ausencia de dolor y de relajación emocional carente de efectos narcóticos.

Otros toxicómanos experimentan y, mediante dosis personalizadas, determinan la cantidad de fármaco que necesitan para reforzar los efectos de los estupefacientes que consumen al mismo tiempo. Ello quiere decir que dicho fármaco se presta a una adaptación de la dosis que permite conseguir efectos diversificados. El resultado es la presentación de dependencias que desencadenan los ya conocidos comportamientos toxicómanos para conseguir el fármaco.

La sobredosis de buprenorfina no es sensible a la acción de la naloxona como antídoto, por lo que en caso de sobredosis sólo es posible intervenir mediante operaciones de reanimación cardiorrespiratoria.

• Otros fármacos.

Dado que los sujetos toxicómanos se refugian muy a menudo en el consumo de cualquier sustancia capaz de determinar los efectos deseados o al menos los más buscados (como, según los casos, el aturdimiento, la analgesia o el estado eufórico), no debe extrañarnos la reciente aparición de otras dependencias primarias, sostenidas por fármacos de uso habitual en distintas patologías.
Entre estos fármacos han conocido un éxito espectacular las preparaciones a base de antitusígenos no estupefacientes, de analgésicos y de analépticos.
Los fármacos mencionados, tomados en dosis 5-10 veces superiores a las prescritas, preparados a menudo en solución acuosa e inyectados, determinan cuadros psicofísicos enormemente complejos y graves.
Aunque el único tratamiento posible siga siendo el sintomático, si surgiera la sospecha clínica de una intoxicación voluntaria, habría que completar el diagnóstico con una anamnesis ambiental, sin olvidar nunca la valoración de los metabolitos (derivados) de dichas sustancias en los líquidos.biológicos (orina, sangre).

En el amplio campo de las intoxicaciones agudas por fármacos, recordemos que algunos signos pueden tener gran valor orientador: tal es el caso de la sialorrea irrefrenable y de las sacudidas musculares similares a las epilépticas con el paciente en estado de inconsciencia.

Intoxicación crónica por benzodiacepinas

  1. Sintomatología
  2. estado de extremada agitación
  3. sialorrea imponente
  4. abierta hostilidad
  5. falta de memoria
  6. aletargamiento paradójico (con insomnio)
  7. rechazo de la alimentación
  8. Datos de laboratorio
  9. hipernatremia (aumento del sodio en la sangre)
  10. hipoglucemia
  11. hipoalbuminemia
  12. deshidratación
  13. acetonuria sin acidosis

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

LA RADIOTERAPIA

Utilización con fines terapéuticos de radiaciones electromagnéticas La radioterapia —esto ...
Leer Más

Recursos al tratamiento del cáncer

Las consecuencias para la medicina social Hoy en día se ...
Leer Más

La curación del cáncer

Introducción a la curación del cancer Hace ya más de ...
Leer Más

Entender el CÁNCER

Comúnmente se define el cáncer como el crecimiento anormal e ...
Leer Más

EL LUMBAGO CRONICO

lumbago crónico y plexo nervioso endorraquídeo El lumbago crónico se ...
Leer Más

LUMBAGO AGUDO

Lumbago agudo "por esfuerzo" En el Lumbago agudo "por esfuerzo" ...
Leer Más

CARCINOMA DE PROSTATA

Carcinoma de próstata, una neoplasia El carcinoma de próstata es ...
Leer Más
SINUSITIS, RINITIS Y CORIZA

SINUSITIS, RINITIS Y CORIZA

Entre las afecciones nasales mas comunes están la SINUSITIS, la ...
Leer Más

VITILIGO: La lepra blanca tiene tratamiento

También conocido en otros países como leucoderma y en India ...
Leer Más

Cuándo comienza la enfermedad

por la Dra. Eva Blaho .Profesora Adjunta A.M.H.A. Partamos de ...
Leer Más