¿POR QUÉ ES SANO HACER DEPORTE?

Sanando con el deporte

UNA ACTIVIDAD física y deportiva adecuada puede poner remedio a los desequilibrios que el organismo ha de sufrir debido a nuestros hábitos de vida, a menudo malsanos: gracias a ella pueden vencerse estados de entorpecimiento, debilitamiento, flaccidez, malestar y también distintos tipos de enfermedades.
La máquina humana ha sido construida por la naturaleza reproduciendo, en lo físico, las características que todos los seres pertenecientes al reino animal han de reunir para sobrevivir en el ambiente natural, como desplazarse y conseguir comida a través de la caza y la pesca.

Con el paso del tiempo, el perfeccionamiento de las técnicas agrícolas y de los medios de transporte, así como toda una serie de avances que han supuesto la dependencia del hombre actual del supermercado y del automóvil, han ofrecido la posibilidad de prescindir de la utilización continua e imperativa del cuerpo. Sin embargo, dado que “la función desarrolla el órgano”, la inactividad prolongada y a menudo progresiva conduce a toda una serie de trastornos, hasta desencadenar auténticas enfermedades.

CONTRA LAS ENFERMEDADES DE LA CIVILIZACIÓN

El desequilibrio entre aporte excesivo de alimento (de fácil adquisición con un carrito en cualquier supermercado) y modestísimo consumo calórico debido a la escasa o incluso prácticamente nula actividad física ha conducido en los países más industrializados a la manifestación de ciertas enfermedades llamadas “de la sociedad del bienestar” o “de la civilización”: diabetes, obesidad, hipertensión, arterioesclerosis, hipercolesterinemia, infarto, etcétera.
En las últimas décadas se han llevado a cabo numerosos estudios y trabajos para vencer esta grave patología, que a menudo es origen de invalidez a edades muy tempranas. La investigación se ha centrado tanto en la recuperación, una vez que han aparecido las primeras manifestaciones, como en la prevención.

Una de las primeras conclusiones a las que se ha llegado es la importancia de seguir una serie de reglas en la alimentación, sobre todo por cuanto respecta a los sujetos con predisposición y herencia familiar: de aquí el continuo y enorme éxito de dietas y dietólogos. Sin embargo, en poco tiempo, se ha llegado también a comprender que la actividad física y deportiva es imprescindible para mantener un cuerpo sano.
Además de los ya citados trastornos metabólicos y cardiovasculares, existen numerosos problemas óseos (por ejempo, osteoporosis, artrosis y raquitismo) que pueden tratarse mediante la actividad física deportiva, sobre todo para la prevención de manifestaciones que suponen un grave deterioro de las capacidades físicas (inmovilidad, dolores, deformaciones).

CONTRA LAS TENSIONES

En relación a los beneficiosos efectos de la actividad física, hay que tener también en cuenta determinadas enfermedades psicosomáticas con clara localización orgánica (úlceras gástricas y duodenales, colitis, estreñimiento, asma, crisis vasomotoras, crisis de angor, dolores de cabeza), así como enfermedades de tipo psicológico (crisis ansiosas, depresivas, etc.) debidas a una acumulación de estrés y tensión nerviosa.
Tales estados patológicos se ven beneficiados, sobre todo en lo relativo a la prevención, por la práctica continuada y periódica, disciplinada y regular de una “dosis” adecuada de deporte y actividad física.

Esta sirve para “descargar” de forma fisiológica, sin recurrir a ansiolíticos o tranquilizantes, el exceso de tensión y de carga nerviosa que, si no halla expresión física, se vuelve contra el propio sujeto con manifestaciones negativas.
Por otro lado, el aspecto lúdico, es decir de “diversión”, de la actividad deportiva resulta gratificante desde el punto de vista psicológico y, por consiguiente, positivo en relación a las actitudes y los comportamientos en la vida de relación (agresividad, timidez, escasa sociabilidad, etc.), muy importantes tanto para quien trabaja y necesita una buena inserción social, como para los ancianos, que tienden a estar aislados.
El deporte de grupo en clubs y gimnasios, así como las actividades organizadas por los hogares de pensionistas o las asociaciones espontáneas (marchas ciudadanas) son positivos para todos y a cualquier edad.

CONTRA PEQUEÑAS Y GRANDES MOLESTIAS

Pasemos ahora a examinar a grandes rasgos una serie de procesos de carácter físico y psicológico de distinta entidad que pueden hallar en la práctica regular de la actividad deportiva su mejor solución, conjuntamente o no a la administración de fármacos.
• En las meteoropatías: éstas provocan trastornos a menudo de gravedad, tanto si son secundarias o primitivas. En las secundarias, las variaciones de presión atmosférica y de temperatura, la llegada de temporales y nevadas o la presencia de viento hacen que se agudice una enfermedad ya existente (artrosis, úlcera gastroduodenal, asma, formas reumáticas, artritis, etc.).
En las primitivas, los síntomas no guardan en cambio relación con ningún estado patológico preexistente.
El paciente meteoropático, es decir, el que realmente sufre cuando se producen cambios de tiempo, suele definirse como neuroansioso, depresivo y maníaco de las enfermedades, siendo tratado con tranquilizantes.
Sin embargo, la mejor solución reside en la práctica de uno o varios deportes, mejor si son al aire libre, de forma que el físico se fortalezca con las variaciones de temperatura, aumente el tono muscular y nervioso, y mejore la circulación sanguínea.
• En el insomnio: a menudo los trastornos del sueño son síntomas de una variada gama de situaciones patológicas físicas y psíquicas, de desequilibrios ambientales o de actividad durante las 24 horas. Con frecuencia un paseo a pie o en bicicleta, un partido de tenis o un poco de gimnasia son suficientes para resolver o por lo menos mejorar el estado de insomnio.
• En la gestación: tonifica a la madre y al hijo. Evidentemente, la actividad deportiva ha de elegirse con cuidado y practicarse en la “medida” adecuada, con objeto de no correr riesgos de caídas o traumatismos.
• En el acné de los adolescentes: en el origen de este problema desempeña un papel fundamental la estimulación hormonal de las glándulas sebáceas, típica de la pubertad. Un joven que sufre acné, además del problema cutáneo, suele tener también algún que otro problema psicológico más o menos grave; el individuo afectado por acné levanta con frecuencia una barrera entre él y el mundo que lo rodea, porque viviendo aislado se siente más a gusto. El componente psicoemocional del joven acneico se ve beneficiado por la práctica de deporte, tanto por sus óptimos efectos de oxigenación y vascularización cutánea, como por su acción estimulante sobre el equilibrio hormonal y por el hecho de que el aire libre, el sol y el viento poseen un efecto beneficioso específico sobre la piel.
• En la prevención y el tratamiento de los trastornos del aparato digestivo: nos hemos referido ya a estados patológicos psicosomáticos como la úlcera y la colitis y creemos que merece la pena mencionar un trastorno enormemente frecuente y muy molesto, el estreñimiento. Las personas que practican deporte están contribuyendo a tonificar todos sus músculos, internos y externos, y a activar la circulación y la motilídad del tubo digestivo.
Obviamente, el deporte ha de ir asociado a otros cuidados, relacionados con la cantidad y la calidad de alimentos, sin olvidar tampoco el estudio de una eventual patología desencadenante. Una vez eliminada esta duda, la solución del síntoma estreñimiento suele ir ligada casi siempre al movimiento y al deporte.

UN DEPORTE PARA TODOS

Para terminar, recordemos que el deporte es un gran aliado para todas aquellas personas que tienen problemas de reflejos o de coordinación no necesariamente patológicos, como por ejemplo los niños pequeños, las personas que ven poco o nada, los sordos, los ancianos, los zurdos, los obesos, los arterioescleróticos, los sujetos que poseen escasa resistencia física, los que están siempre cansados, o no tienen apetito (anorexia) o tienen demasiado (bulimia), etcétera.

El deporte, en sus’ más diversas expresiones, halla aplicación en todo tipo de personas, con efectos enormemente beneficiosos sobre todo en el terreno de la prevención. Acostumbrémonos pues a considerarlo parte indispensable de la lógica cotidiana de la vida moderna.

Situaciones patológicas en las que el deporte es eficaz

• Edad evolutiva (niños): formación.
• Mantenimiento de la forma física.
• Envejecimiento (ancianos): decaimiento.
• Potenciación y recuperación del aparato locomotor.
• Aparato digestivo: estreñimiento, gastritis, colitis, etcétera.
• Aparato genital y hormonal: problemas funcionales y endocrinos.
• Aparato respiratorio: bronquitis crónica y asma.
• Aparato cardiovascular: arritmias nerviosas, ansiedad por estrés, mala circulación, varices, sistema nervioso y enfermedades psicosomáticas.
• Estados de debilidad (astenia) e hipotensión sin enfermedades.
• Obesidad y delgadez excesivas con o sin trastornos del apetito.
• Gestación.
• Personas con algún tipo de minusvalía: motriz, visual, auditiva, ner¬viosa, mental, etcétera.
• Casos de meteoropatía, ansiedad y problemas emocionales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.