LA INICIACIÓN EN EL DEPORTE

LA INICIACIÓN EN EL DEPORTE

La práctica de una actividad deportiva desde temprana edad y bajo la dirección de entrenadores competentes ayuda a todos los niños a crecer de forma armónica y a algunos a convertirse en campeones; es necesario saber, sin embargo, que el atleta reúne determinadas condiciones, tanto constitucionales como psicológicas, que le impulsan a superarse físicamente a altos niveles en terreno competitivo.

DOTACIÓN GENÉTICA DEL ATLETA

El atleta cuenta con una dotación genética que lo predispone a la práctica de actividades físicas con resultados y rendimientos  especialmente positivos. Cabe recordar que no sólo las características fisicosomáticas responden a las leyes de la herencia, sino también cierta predisposición metabólica y cierta aptitud para el entrenamiento. Obsérvese a tal respecto lo frecuente que es en el mundo del deporte encontrar hermanos que destacan en una misma disciplina (fútbol, esquí, carreras, tenis, etcétera).
El sexo es importante por el hecho de que los varones poseen en general una masa muscular y una estatura mayores que las mujeres, así como caderas más estrechas: esto se traduce, en términos generales, en una mayor vélocidad y fuerza, que sin embargo no hallan correspondencia en las actividades de larga duración.
También la raza influye en la masa muscular, tanto es así que, por ejemplo, los asiáticos tienden a tener masas musculares menos desarrolladas que los indoeuropeos. Los negros tienen huesos más pesados que los blancos y una masa muscular en general superior: quizás por esto destacan en el baloncesto, en las carreras de velocidad y no en natación. Se ha demostrado, sin embargo, que para destacar no basta con haber heredado ese “somatotipo” considerado ideal para un cierto deporte. Por somatotipo se entiende la estructura física resultante de la longitud de los distintos fragmentos del cuerpo, de la estructura ósea y de los porcentajes de músculo y de tejido adiposo que existen alrededor del esqueleto, que, como ya se ha dicho, se halla genéticamente predeterminado. Para que un atleta tenga posibilidades de alcanzar resultados notables se hacen también necesarias otras características ligadas a factores genéticos, como la capacidad respiratoria, la potencia aeróbica, la respuesta ventilatoria a la hipoxia y la capacidad anaeróbica.
Posee asimismo gran importancia el carácter, es decir, el componente psíquico, que es muy complejo y que gran parte de los preparadores deportivos no tiene en cuenta.
El entrenamiento, factor determinante en cualquier disciplina deportiva para alcanzar resultados, parece influir de forma diferente en los distintos atletas, en función de su genotipo, es decir de la “dotación genética”. En efecto, al ser hereditarias las dimensiones y el punto de inserción de los músculos en los segmentos óseos que actúan como palancas, se deduce que también son heredadas las posibilidades de desarrollo de la fuerza.

CÓMO ELEGIR EL DEPORTE

En función de la “dotación física” y de la constitución, así como de la satisfacción y la pasión personal, cada tipo físico puede elegir el deporte que mejor se adapte a su constitución: en efecto, sucede a veces que un chico joven se decide por un deporte por distintas razones, como seguir a los amigos, o por admiración hacia el campeón del momento o por la comodidad que le ofrecen instalaciones deportivas próximas al domicilio,  etcétera; ello puede llevarle a alcanzar un nivel discreto, pero no a destacar, como en cambio sucede cuando el chico es orientado hacia la actividad más adecuada para él.
Este es uno de los muchos motivos por los que los cursos de iniciación en el deporte comienzan en torno a los 5 años para todas las disciplinas (con una anticipación a los 3-4 años para la gimnasia artística) con programas generales de formación.

Dichos programas sirven de base para cualquier deporte, que podrá luego elegirse en función del desarrollo físico y psicológico del adolescente. Para la iniciación en el deporte de competición, hoy día no es posible por ejemplo comenzar a los 10 años, si antes no se ha llevado a cabo una buena preparación tanto para el desarrollo de las distintas cualidades físicas como para el de la memoria muscular y de aprendizaje de los automatismos.
Algunos deportes pueden ser complementarios entre sí, en la medida en que son similares por activación muscular y por respuesta a nivel general (por ejemplo, aumento de la fuerza, de la resistencia, etcétera), mientras que otros son antagonistas.
Es muy importante asimismo valorar desde niños ciertas situaciones que, si se descuidan, podrían en el futuro convertirse en un obstáculo para el joven atleta. Nos referimos a las distintas patologías de oído/nariz/garganta y de las vías respiratorias altas, tan frecuentes en la infancia a consecuencia de resfriados o enfermedades infecciosas. Cabe mencionar asimismo la otitis de los nadadores y las manifestaciones alérgicas, actualmente en aumento: el tratamiento de estas situaciones, incluso a edades pediátricas, aporta grandes beneficios, a veces determinantes para el desarrollo de una carrera deportiva, amateur o de competición.

LOS DEPORTES MÁS ADECUADOS PARA CADA TIPO FÍSICO

Tipo brevilíneo
atletismo ligero (maratón, carrera 5.000 m lisos y vallas y 1.000 m lisos) equitación
patinaje de fondo, gimnasia de aparatos
(potro, anillas, barras)
esquí de fondo y disciplinas nórdicas
ping-pong
trampolín elástico

Tipo longilíneo
atletismo ligero (100, 200 y 400 m lisos, sal¬to de longitud, salto de altura, salto con pértiga, lanzamiento de disco y decatlón)
béisbol remo
patinaje (hielo y ruedas)
baloncesto
balonmano
waterpolo
voleibol
esgrima
tenis

Tipo normolíneo
artes marciales (judo, karate, etcétera)
atletismo ligero (medio fondo, 800 y
1.500 m, marcha)
fútbol
ciclismo
gimnasia rítmica golf
hockey sobre hierba patinaje artístico pentatlón boxeo
esquí alpino esquí náutico saltos de trampolín windsurf

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