FRACTURAS DE LAS EXTREMIDADES SUPERIORES

FRACTURAS DE LAS EXTREMIDADES SUPERIORES

La regla fundamental cuando se socorre a un fracturado es no moverlo antes de haber inmovilizado la fractura.
En la pagina anterior se ofrecieron las normas generales para reconocer una fractura y las reglas fundamentales de comportamiento.
En ésta, se pasa revista a las medidas que se han de tomar en cada tipo de fractura.

En caso de fractura de brazo, es necesario inmovilizarlo contra el tórax, con el antebrazo flexionado sobre el pecho y sostenido con un pañuelo atado al cuello; a continuación, se colocan dos tablas de madera forradas, una por dentro y otra por fuera del brazo fracturado, y se fijan mediante dos vendas colocadas alrededor del tórax y la espalda y anudadas. En las fracturas de codo se colocan las tablas forradas en toda la longitud del brazo, inmovilizando el miembro en la misma posición en la que se halló. Si existe hemorragia abundante, se debe aplicar un torniquete justo debajo del hombro, interponiendo un almohadillado. En las fracturas de muñeca y de antebrazo, hay que inmovilizar también el miembro mediante tablillas forradas, manteniendo la palma de la mano hacia abajo. En las fracturas de clavícula, se flexiona el antebrazo sobre el tórax y se deja suspendido del cuello mediante una venda triangular; entre el antebrazo y el tórax se coloca un material blando y a continuación se inmoviliza el miembro mediante una venda atada bajo la axila del brazo sano.

FRACTURAS DE LAS EXTREMIDADES INFERIORES

Cuando se produce una fractura de fémur, es necesario conseguir una tabla de unos quince centímetros de anchura y lo suficientemente larga como para que llegue de la espalda a los pies. La tabla, convenientemente forrada con una sábana o una manta o bien con material de cualquier otra naturaleza para amortiguar el contacto, se coloca bajo el paciente por el lado afectado y se fija con vendas de forma que toda la pierna quede inmovilizada, y con ella la cadera y la espina dorsal. Si es imposible conseguir una tabla que reúna tales condiciones, se puede emplear una sábana doblada varias veces y colocada entre las piernas del accidentado. La tabla se fijará con una serie de tiras (cordones, corbatas, toallas, etc.) atadas alrededor de ambas piernas, desde la cadera hasta los tobillos. En las fracturas de rótula, hay que inmovilizar la extremidad desde el muslo hasta el pie con una tabla o con algún otro soporte rígido. En las fracturas de pierna (de la rodilla al pie) hay que tomar el extremo del pie con una mano y el talón con la otra y tirar con cuidado al mismo tiempo que se coloca la pierna entre dos tablillas de madera lo suficientemente largas como para cubrir por lo menos desde la mitad del muslo hasta pasado el pie. Cuando en la fractura se hallan implicados los huesos del pie o de los dedos, es necesario quitar el zapato al accidentado y, si esta maniobra resulta demasiado dolorosa o incluso imposible, se procede a cortar el calzado. Después se aplican compresas gruesas, manteniéndolas en su sitio mediante una venda.

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