LOS VIAJES A PAÍSES EXÓTICOS

LOS VIAJES A PAÍSES EXÓTICOS

EL ENORME DESARROLLO de las comunicaciones internacionales, la ampliación de los intereses comerciales a todo el mundo y el aumento explosivo del turismo internacional han impuesto la necesidad de que la persona que viaja tenga un conocimiento exacto de los riesgos que puede correr.

Sin dejarse alarmar excesivamente por la descripción de todos los posibles peligros de enfermedades transmisibles, es necesario conocer la situación local y prepararse material y psicológicamente para enfrentarse a ella.
Esta ficha y las siguientes pretenden proporcionar una serie de útiles consejos a quien tenga la intención de emprender un viaje al extranjero, especialmente a países tropicales y subtropicales.
El viajero debe tener en cuenta tres momentos distintos:
el periodo anterior a la salida;
el periodo de permanencia en el país extranjero;
el periodo siguiente a la vuelta.

En el periodo anterior a la salida, la persona en cuestión debe conocer:
la distribución geográfica de las enfermedades con las que puede encontrarse;
la conveniencia de someterse a eventuales vacunaciones;
la necesidad de obtener un certificado internacional de vacunación;
la conveniencia de comenzar o planear una quimioprofilaxis.

DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LAS PRINCIPALES ENFERMEDADES

En las regiones tropicales y subtropicales el mayor riesgo es el que representan el paludismo, la esquistosomiasis, la amebiasis, el cólera, la “diarrea del viajero”, la hepatitis vírica y la fiebre amarilla.
Otros episodios morbosos, ligados a virus, bacterias y otros agentes infecciosos (protozoos, metazoos y hongos), han de ser también tenidos en cuenta, aunque su difusión y su frecuencia sean más limitadas.
La tabla que aparece en esta y en las próximas fichas refleja la distribución territorial de las principales enfermedades infecciosas, subdivida en grandes áreas geográficas.

En líneas generales se puede afirmar que el riesgo de infección de paludismo es menor en los grandes centros urbanos, mientras que es más alto en la periferia. Hay que tener presente que el riesgo subsiste, aunque en menor grado, también por encima de los 1.500 metros de altitud y hasta los 3.000 metros o más en determinadas condiciones climáticas. El riesgo varía en función de la época del año. Todos los años la Organización Mundial de la Salud publica información sobre las variaciones de la endemia de paludismo y sobre la aparición de nuevos focos de cloroquino-rresistencia.

CONVENIENCIA DE SOMETERSE A VACUNACIÓN

El sujeto que haya planeado emprender un viaje, partiendo del conocimiento de la distribución geográfica de las enfermedades, debe acudir en busca de información a las instituciones de salud pública y a las compañías turísticas, las cuales le sugerirán la conveniencia de someterse a determinadas vacunaciones, impuestas o no por las reglamentaciones internacionales.

El viajero puede vacunarse frente a cierto número de enfermedades. La duración de la protección proporcionada por la inmunización es muy variable. Un primer paso puede consistir en la valoración del estado inmunitario de la persona, aunque ante la duda suele ser más cómodo y apropiado administrar, según los casos, una primera vacuna completa o una dosis de recuerdo.

Es necesario distinguir las vacunas obligatorias, requeridas por los países para entrar en su territorio, de las vacunas recomendadas para una protección general contra ciertas enfermedades, y de las demás vacunas. El plan de vacunación ha de establecerse en función del estado inmunitario del viajero, de su destino, de la duración y del tipo de viaje, de su estado general de salud y del tiempo disponible para emprender un tratamiento.

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