Como lograr superar los problemas y lograr nuestros objetivos

Para conseguir el éxito en la vida es necesario tener claro qué es lo que deseamos, fijarnos metas y objetivos tanto desde un punto de vista profesional, como desde el social o familiar, y hacer todo lo posible por conseguirlo. El éxito es conseguir lo que se desea.

Piensa en lo que te gusta hacer y a lo que te gustaría dedicarte y realiza todo el esfuerzo que sea necesario para lograrlo. Tener éxito significa no detenerse nunca y estar continuamente preparándose.

Recuerda que aunque sepas mucho de un tema en cuestión, siempre podrás mejorar. Las personas que han alcanzado el éxito no lo han logrado simplemente por un golpe de suerte o por azar. Antes, han tenido una vida de trabajo y preparación, y cuando se han presentado las oportunidades, han sabido verlas y aprovecharlas.
Optimismo significa enfrentar los problemas de la vida, sabiendo que con el esfuerzo necesario, vamos a poder solucionarlos y vamos a lograr nuestros objetivos y deseos.
Es saber que tenemos la fuerza y capacidad necesaria, para sobreponernos a cualquier dificultad y lograr una vida plena y feliz.
Las habilidades sociales son un conjunto de hábitos (a nivel de conductas, pero también de pensamientos y emociones), que nos permiten mejorar nuestras relaciones interpersonales, sentirnos bien, obtener lo que queremos, y conseguir que los demás no nos impidan lograr nuestros objetivos.

También podemos definirlas como la capacidad de relacionarnos con los demás en forma tal que consigamos un máximo de beneficios y un mínimo de consecuencias negativas; tanto a corto como a largo plazo.

Nuestro concepto de habilidades sociales incluye temas afines como la asertividad, la autoestima y la inteligencia emocional. También destaca la importancia de los factores cognitivos (creencias, valores, formas de percibir y evaluar la realidad) y su importante influencia en la comunicación y las relaciones interpersonales.
El optimismo es una actitud basada en la manera de percibir y evaluar una situación y sus probables resultados.
El pesimismo también.

Generalmente, aprendemos cualquiera de las dos actitudes desde niños.
Lo hacemos, viendo la forma de ser de nuestros padres y de otras personas importantes para nosotros.
Y escuchando sus comentarios ante cualquier problema.

Más adelante, nuestras propias experiencias refuerzan o debilitan esa actitud aprendida.

El optimismo nos ayuda a salir adelante en la vida, a resolver mejor nuestros problemas y a disminuir el sufrimiento.

El pesimismo nos limita, nos impide ver con claridad y objetividad el problema y su solución, aumenta el estrés y la preocupación y fácilmente se lo transmitimos a la gente que nos rodea.

No importa, cuál de las dos actitudes aprendimos siendo niños.
Una vez que somos adultos, ambas son una elección personal.
Nadie puede obligarnos a ser optimistas, ni nadie puede impedirlo, mas que nosotros mismos.
Mantenemos el pesimismo, con nuestra forma de pensar y de ver las cosas.

Si aprendimos a ser pesimistas, podemos aprender a ser optimistas.
Pretender alcanzar el éxito en la vida es un camino arduo y difícil, pero si realmente lo deseamos, podremos conseguirlo. Veamos a continuación algunas sugerencias para lograrlo:

- Diseñar un plan. Antes de empezar cualquier proyecto, hay que idear y preparar un plan de lo que nos gustaría hacer. Diseñar una estrategia y empezar a trabajar para lograrlo con éxito. Para ello es fundamental planificar el tiempo y organizarse. Todo proyecto debe estar bien estructurado, de lo contrario no obtendríamos buenos resultados.

- Dificultades. El camino hacia el éxito no está exento de problemas ni dificultades. Si realmente deseas alcanzarlo, debes saber enfrentarte a los problemas. Piensa que todo problema tiene una solución y que de tu actitud y manera de actuar dependerá superarlos. Además, pueden servir de estímulos y hacer que nos crezcamos ante ellos.

- Tener ambición. Sin ambición, no se consigue nada. Para salir de donde estás y prosperar, es necesario tener ambiciones. Las personas ambiciosas llegan a más en la vida y logran sus objetivos con éxito, conforme van logrando sus metas van sustituyéndolas por otras cada vez más importante.

- Metas realistas. Al planificar nuestras metas debemos ser realistas y fijarnos unos objetivos diarios que podamos cumplir, evitando hacer planes que seamos incapaces de realizar. Debemos ordenar las tareas y calcular bien el tiempo que necesitamos para cada una de ellas y poner todo nuestro esfuerzo para realizarlas con el objetivo puesto en el éxito futuro.

Propósito firme. Intención clara