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¿EL AMBIENTE DETERMINA LA PERSONALIDAD?

Los TESTS psicológicos para la valoración de la personalidad ofrecen útiles indicaciones para detectar eventuales alteraciones más o menos marcadas. No se trata de instrumentos de diagnóstico, sino de medios auxiliares o, simplemente, preliminares a la aplicación de una verdadera terapia.

¿EL AMBIENTE DETERMINA LA PERSONALIDAD?

Si es cierto que factores hereditario, endocrinos, etc., determinan en parte la personalidad del individuo, también lo es que el ambiente en el que vive y las relaciones que mantiene con los demás influyen, en medida aún mayor, en la formación de su personalidad.

Pensemos, por ejemplo, en dos hermanitos, hijos de los mismos padres: estos niños han recibido una dotación hereditaria más o menos de las mismas características y a pesar de ello crecen de forma muy distinta, tienen distinta personalidad. ¿A qué se debe? A que la actitud de los padres hacia cada uno de ellos es distinta, como bien sabrá quien sea padre. En efecto, en relación a los primogénitos, la madre y el padre desarrollan una ansiedad mayor, son más aprensivos, y ello se comprende porque se trata de su primera experiencia, se enfrentan por primera vez a la responsabilidad de ser “padres”. Se encuentran en una situación de “rodaje’, de la que el hijo, a veces, sufre las consecuencias. Sobre el primogénito se vierten ríos de amor, pero también de expectativas, de inseguridad y ansiedad, que influirán mucho en la formación de su personalidad.

Por cuanto respecta a los hijos que van llegando después, el rodaje ya está hecho, la ansiedad es menor, ya se ha vivido la experiencia y parece que el hijo crece más fácilmente, aunque en realidad lo que ocurre es que los padres, al estar más seguros en su labor, transmiten esta seguridad al niño, haciendo que la vida sea también para él más fácil. Ésta es la razón por la que los segundos hijos son en general más sociables, más espontáneos, es decir, su personalidad acusa la influencia de una atmósfera familiar distinta.

El psicoanálisis dice que los primeros años de vida del niño son de una importancia fundamental para la formación de su personalidad, y sin duda es así. El niño que crece en un ambiente tranquilo, rodeado de amor, pero no asfixiado, sino con libertad para descubrir el mundo que le rodea y estimulado en su curiosidad, reúne las premisas positivas para convertirse en un adulto seguro de sí mismo, con confianza también en los demás, activo y optimista. Por el contrario, el niño poco amado o amado mal, de forma posesiva y egoísta, el niño frustrado en sus intentos de autonomía, no adquiere esa seguridad y esa confianza indispensables para madurar una personalidad abierta a los demás porque confía en sí mismo, capaz de establecer relaciones auténticas y constructivas con los demás. Si es verdad lo que Freud dice del niño, es decir, que es “el padre del hombre que será”, el periodo infantil es una importante inversión sobre la vida adulta.

Sería sin embargo un error considerar que la personalidad se halla exclusivamente determinada por el ambiente que rodea a la persona, así como lo sería pensar que cada persona nace con una personalidad totalmente determinada. La realidad es mucho más compleja y los factores que contribuyen a formar la personalidad no sólo son muy numerosos, sino que se hallan repartidos a lo largo de toda la vida.

LA PERSONALIDAD COMO REALIDAD CAMBIANTE

De todo lo dicho anteriormente se deduce que la personalidad del hombre adulto deriva de la interferencia entre la dotación biológica hereditaria en el momento de nacer y las distintas experiencias, en parte conscientes y en parte inconscientes, que todo individuo ha de afrontar por el mero hecho de vivir en una sociedad.
La personalidad tiene por tanto una naturaleza biosocial: es la síntesis de muchos y distintos factores, que confluyen para producir, de forma compleja e integrada, ese cuadro global que caracteriza a cada hombre como ser único e irrepetible. No sólo esto, sino que a lo largo de la vida de un individuo la personalidad no es inmutable, sino que se ve continuamente enriquecida, o empobrecida, y modificada por las experiencias vividas, internas o externas, algunas de las cuales dejan una marca profunda.

Si pensamos por un momento en lo que éramos en la infancia y en lo que seremos a edad avanzada, hallaremos una demostración de cuanto estamos diciendo. El anciano sigue siendo la misma persona, la misma individualidad que, unas décadas antes, llevaba ese mismo nombre y apellido, pero ya no es el mismo hombre. Su personalidad (física, orgánica, ambiental, psicológica) ha cambiado profundamente. Será siempre la misma persona, pero su personalidad se habrá visto sometida a un devenir que poco a poco le habrá hecho cambiar. Nosotros nos damos cuenta de esto cuando consideramos los dos extremos de la línea de la vida; pero este resultado evidente es el producto de un movimiento continuo, de continuas experiencias, de los innumerables enriquecimientos y empobrecimientos que van marcando la evolución constante de esa vida y esa personalidad.

La personalidad debe entenderse por tanto como una organización de actividades psíquicas que empieza a formarse desde el nacimiento, que se completa a lo largo del desarrollo de la persona y en la vida adulta, que se enriquece continuamente (en la alegría y en el dolor, en el éxito y en el fracaso) y, por último, que se caracteriza por un comportamiento bastante coherente.

Algunos investigadores afirmaban que la personalidad se hereda, otros en cambio afirmaban que las experiencias de algunas personas determinaban su personalidad.
En este sentido el pensamiento contemporáneo es más equitativo, y postula que tanto la herencia (biología) como el ambiente (experiencias) son importantes, aunque claro algunas características de la personalidad pueden recibir más influencia de un factor que de otro.
Algunos expertos establecen que la herencia establece límites al nivel de desarrollo de características y solo dentro de él, las fuerzas del ambiente determinan las características de la personalidad. Un alcance interesante es el que afirma que es muy probable además que los seres humanos hayamos heredado algunas características que influirán sobre las elecciones de nuestra carrera profesional.

Ambiente: Los componentes ambientales que incluyen son:
• Cultura: Es la manera característica en que poblaciones distintas organizan sus vidas. Cumple un papel importante en la formación de la personalidad. Las personas que nacen en una cultura específica están expuestas a los valores de la familia, de la sociedad y a las normas de comportamiento aceptables. Es la encargada de definir la manera en que se deben desempeñar los papeles en la sociedad, así como también ayuda a establecer patrones amplios de similitud del comportamiento entre las personas.
Por lo general existen diferencias extensas en los comportamientos de individuos, por esto no todas las personas reaccionan igual a las influencias culturales En este tema es que muchas veces los gerentes pueden cometer errores pues consideran que sus subordinados son iguales a ellos, pues las personas poseen y muestran muchas diferencias importantes, inclusive las personas que se desarrollan en la misma cultura y que se han desarrollado en los mismos grupos sociales son diferentes.
• Familia: Conduce al individuo a participar socialmente en una cultura determinada; los padres y hermanos desempeñan un gran papel en la formación de la personalidad del individuo, así como también los demás miembros como tíos, primos, abuelos, entre otros.

En algunos casos la carencia de uno de los padres puede afectar negativamente el desarrollo de los hijos a causa de tres aspectos:
• Mediante sus comportamientos exponen situaciones que originan determinadas conductas.
• Actúan como modelos de papeles con los que generalmente se identifican en gran medida los hijos.
• Recompensan y castigan selectivamente algunos comportamientos.

FACTORES ORGÁNICOS.- se refiere básicamente a la estructura biológica del individuo que a través de su herencia, proceso de maduración, influencia hormonal, sistema nervioso y su constitución biotipica van a determinar una personalidad especifica.

FACTORES PSICOLÓGICOS O PERSONALES.- Son aquellas disposiciones personales las cuales tienen una carga afectiva que lucha por satisfacer necesidades tales como poder ser alimentado, tendencia sexual, necesidad de amar y ser amado, experimentar una esperanza, vivenciar una frustración; va a formar una personalidad.

FACTORES AMBIENTALES.-Puede ser los naturales o físicos, culturales y sociales, por lo tanto el medio físico influye con su paisaje, el clima, la altura, la presión atmosférica, etc.
El medio social lo hace a través de la familia, la comunidad, la región, la nación, etc.

Factores que influyen en el desarrollo de la personalidad
-Herencia biológica * Ambiente físico
- La cultura Herencia biológica La personalidad no puede existir independientemente del aspecto biológico.
Como miembro de la raza humana tiene los atributos y características propias de esa especie aunque existen atributos que lo distinguen como lo son el aspecto físico y la inteligencia.
Al nacer el individuo posee un organismo físico y un sistema nervioso y glandular que le ayudan a alcanzar un desarrollo superior a los otros animales.
Puede pensar, trasmitir ideas a través del lenguaje, ver las relaciones entre las cosas.
¿Qué se hereda? *
La apariencia física-- Las capacidades para hablar y razonar--La inteligencia--El género --La raza -- El temperamento

Influyen en el desarrollo de la conducta humana: --Temperatura--Clima --Cuerpos de agua --Montañas--Desiertos -- Recursos naturales -- En el trabajo, la recreación y forma de vida.

Ver la tercera parte de Personalidad

 

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