LOS SÍNTOMAS NEURÓTICOS DE LA EDAD EVOLUTIVA 2
SI EL NIÑO presenta una buena estructuración utilizará mente y cuerpo para crecer y construir su identidad; por el contrario, en los casos de relación de objeto alterada se produce un mal funcionamiento del cuerpo (enfermedad psicosomática) o una distorsión en el funcionamiento de la mente (neurosis y, en su forma más grave, psicosis).
En la pagina anterior se hizo hincapié en el hecho de que el cuadro neurótico en edad evolutiva es enormemente variable y polimorfo porque pueden coexistir varios síntomas sin que ninguno de ellos presente caracteres específicos que permitan establecer un diagnóstico. Cabe añadir además que la multiplicidad de síntomas puede atribuirse a dinámicas psicológicas de difícil interpretación porque están ligadas a los procesos de maduración específicos de la edad de desarrollo y no a la problemática neurótica real.
LA HISTERIA
La neurosis histérica se caracteriza por la presencia de una sintomatología funcional (en ausencia de lesión orgánica) activada por el propio paciente mediante mecanismos de tipo autosugestivo. Rara antes de los diez, años, es más frecuente en el sexo femenino.
Típico síntoma histérico es la teatralidad, y el dramatismo de su presentación: repentinas afonías, ceguera, parálisis, etc., son los recursos que el individuo utiliza como defensa contra malos pensamientos, situaciones difíciles y conflictivas.
Al mismo tiempo descarga en el cuerpo, somatizándolos, contenidos emotivos “fuertes” que su elemental estructura psicológica no es capaz de controlar o elaborar de forma adecuada.
Las manifestaciones clínicas más comunes guardan relación fundamentalmente con el aparato locomotor, sumándose a ellas trastornos de la sensibilidad: hormigueos, parestesias y anestesias.
En los órganos internos se localizan en cambio dolores difusos, vómitos violentos y bolo (molesta sensación, como de tener algo en la garganta que no se consigue deglutir).
El niño histérico es un niño inteligente, muy sensible, con una enorme imaginación, pero que se deja sugestionar fácilmente, que cambia rápidamente de humor, que soporta mal los fracasos y que necesita que toda la atención se centre en él, utilizando para ello todo tipo de recursos: el síntoma le sirve pues para llamar la atención del adulto, para hacerse notar y admirar.
Por ello es tan importante la respuesta del ambiente familiar a las exigencias del niño:
los padres suelen ser hiperprotectores y por ello todo lo que pueda ser “enfermedad” activa por su parte una respuesta de gran ansiedad y preocupación; el niño obtiene muchas ventajas secundarias a esta actitud cuando la histeria es la modalidad distorsionada de resolución de los conflictos propios y familiares.
La detección precoz de la problemática histérica a través de un diagnóstico rápido y correcto sirve para ahorrar al niño pruebas tan inútiles como peligrosas y para evitar una concentración excesiva de atención en el síntoma en cuestión; un tratamiento psicológico dirigido a la familia y al niño puede ser una ayuda sumamente válida incluso a muy corto piazo.
El miedo a los animales, típico de los niños de dos-tres años, esconde en realidad fobias muy distintas,