la esquizofrenia

LA ESQUIZOFRENIA


la esquizofreniaLA ESQUIZOFRENIA es una de las enfermedades mentales más graves, en la medida en que modifica profundamente la estructura de la personalidad y la funcionalidad psíquica. Afecta con mayor frecuencia a los jóvenes entre los 20 y los 30 años, asumiendo además las características de un trastorno de curso crónico.

psicopatologia y esquizofreniaLa denominada esquizofrenia no es una entidad clínica concreta; dentro de ella se reconocen notables diferencias de un caso a otro y según la edad.
La principal característica de dicho trastorno, que lo diferencia de cualquier otra forma psicopatológica, es el autismo: la pérdida completa de contacto con el exterior.
Es muy difícil formular un diagnóstico de esquizofrenia o de evolución esquizofrénica en fase inicial, aunque se trate de un problema al que ha de enfrentarse a menudo el psiquiatra. Un episodio agudo que no se resuelve o un episodio depresivo atípico o una patología neurótica complicada por trastornos del carácter pueden ser algunos ejemplos ilustrativos de la dificultad a la hora de establecer el diagnóstico. Hay que decir, sin embargo, que, a pesar de los intentos de catalogar los síntomas iniciales de la esquizofrenia, el comienzo es inespecífico y sólo la observación de cómo se organizan y evolucionan los síntomas puede permitir la detección de un proceso esquizofrénico en fase de estructuración.

CAUSAS de la Esquizofrenia
causas de la esquizofreniaPor cuanto respecta a la génesis de dicho trastorno, no se tiene aún una idea concreta de cómo se produce.
No sé han hallado fundamentos orgánicos especiales y desde hace no mucho tiempo y con mucha dificultad se está tratando de hallar, como en las neurosis, una posible explicación en términos psicológicos.
Su curso tampoco es único, en el sentido de que la esquizofrenia puede evolucionar de distinta forma hasta el estado demencial, o bien puede detenerse en un momento cualquiera de su desarrollo.
Hay que prestar especial atención al hecho de que la familia parece desempeñar un papel muy importante en la instauración de las psicosis esquizofrénicas y que muy a menudo en la familia de un esquizofrénico es posible encontrar otros miembros afectados por el mismo trastorno.

FORMAS DE ESQUIZOFRENIA

psicosisLas formas iniciales de esquizofrenia pueden agruparse en cuatro categorías:
Formas de comienzo progresivo e insidioso. Se caracterizan a menudo por una disminución de la actividad y por una pérdida de interés del individuo por su actividad laboral; por una alteración de la afectividad en el sentido de una insuficiencia o una falta de adhesión emotiva a los acontecimientos alegres o dolorosos; por una acentuación de los conflictos familiares hasta actitudes de hostilidad; por una modificación global del carácter, perfectamente captada por los parientes y conocidos (“ya no es el mismo de antes”). En otros casos, el punto de partida puede ser una neurosis, generalmente de tipo histérico y más rara vez de tipo obsesivo, con formación gradual de una actitud delirante con temas de influencia o de autorreferencia o de persecución.
Formas de comienzo agudo.

alucinacionesConstituyen un alto porcentaje de las formas iniciales (40 %). A veces el comienzo es idéntico al de una psicosis delirante aguda, con crisis alucinatorias; en otros casos se trata de un estado de excitación maníaca; en otros, de crisis depresivas que se definen como atípicas precisamente porque, a diferencia de las crisis de melancolía, evolucionan hacia la esquizofrenia en lugar de hacia la curación; más raros son los estados iniciales de carácter confuso- onírico.
Formas de comienzo cíclico.

Constituyen un elevado porcentaje de las formas iniciales (cerca del 40 %) y se presentan con accesos repetidos y progresivos de tipo catatónico o delirante.
Formas monosintomáticas.

Se caracterizan por comportamientos impulsivos, algunas veces muy dramáticos. Tratemos a continuación de aclarar los elementos constitutivos del síndrome disociativo y del autismo, que definen el proceso esquizofrénico en curso.

EL SÍNDROME DISOCIATIVO
sindrome disociativoSe puede definir como el estado de desestructuración de la consciencia y de la personalidad del sujeto esquizofrénico. Su pensamiento se muestra caótico, a veces más .lento de lo normal, a veces acelerado, generalmente discontinuo. Las asociaciones de ideas se forman sin una lógica evidente, casi por casualidad, por contaminación de una idea o de una palabra anterior. Es frecuente el fenómeno del “barrage”, en virtud del cual el flujo de ideas se detiene de repente durante unos segundos y luego se reanuda, a veces con un tema distinto.

Los elementos que en un pensamiento normal son claros y se encuentran reunificados en una única intención lógica aparecen en cambio indiferenciados en el individuo esquizofrénico. La conversación no supone un intercambio entre dos o más personas, sino que asume caracteres de monólogo, en el que las preguntas adquieren el significado de un pretexto para respuestas extrañas, desconcertantes, retorcidas y en cualquier caso no incluidas en el contexto de la conversación.

El tono y el ritmo de la voz se resienten también de la falta de un hilo conductor en el discurso. A menudo el paciente se inventa palabras o atribuye significados distintos a palabras comunes, hasta llegar en algunos casos a una “ensalada de palabras” y a un despropósito que recibe el nombre de esquizofasia. Por otro lado, la escritura y el dibujo denotan también una utilización subjetiva de los mismos y pierden su función de instrumentos de comunicación con los demás. El lenguaje, la escritura y el dibujo son expresión de un mundo imaginario interno y de un distanciamiento de la realidad. El pensamiento del esquizofrénico, a diferencia del pensamiento del demente, suele definirse como arcaico, es decir como un pensamiento que pretende sustraerse a la lógica de la inteligencia y responder a las exigencias afectivas.

No menos importantes son los trastornos de la afectividad, que en el esquizofrénico pueden configurarse como exclusión de uno mismo de la vida afectiva, en un intento desesperado no sólo de negar la realidad externa, sino también la interna. No obstante, resulta evidente que, a pesar de la fuerte represión que el esquizofrénico ejerce sobre sí mismo, no es en absoluto indiferente e insensible y que, en cualquier caso, no puede sustraerse a instintos y emociones.

De aquí sus paradojas afectivas, sus manifestaciones contradictorias, sus comportamientos no orientados a fin alguno, su ambivalencia entendida como coexistencia de dos actitudes y sentimientos opuestos. El mundo de las relaciones se derrumba y las posibilidades de comunicación son muy escasas. Su emotividad, precisamente al ser producto de una afectividad limitada e impenetrable, se muestra desmotivada, y con frecuencia sus regresiones de comportamiento (alimentación irregular o rechazada, succión del pulgar, incontinencia, etc.) son expresión del desencadenamiento desordenado de las manifestaciones instintivas.

El comportamiento y la iniciativa motora también son discordantes: la expresión de la cara es a menudo paradójica, los gestos pueden ser apresurados y afectados, o bien bruscos y repentinos; la impulsividad autodirigida o heterodirigida y las crisis histéricas evidencian el intento de satisfacción mediante la destrucción del objeto (estadio oral o anal), y son frecuentes las explosiones incontroladas de ira por razones fútiles. También son habituales las actitudes negativas o estereotipadas, sobre todo en la forma catatónica.

Otra característica de la afectividad del esquizofrénico es la rigidez, por lo que, sea cual sea el tema del que se esté hablando, no presenta reacción emocional alguna. También se puede asistir a pasos inmotivados de unas expresiones emotivas a otras completamente distintas: de la tristeza a la alegría, de la calma a la ira.
Otra manifestación sintomática de la esquizofrenia es la presencia de la ambivalencia como constante del comportamiento del enfermo.

En este sujeto es posible que subsistan al mismo tiempo sentimientos completamente opuestos entre sí; así, el amor por una persona puede coexistir con el odio, sin que el sujeto vea en ello ninguna incompatibilidad. La ambivalencia no se presenta sólo en relación a emociones, sino también a comportamientos cotidianos: el esquizofrénico desea, por ejemplo, comer y no comer, sin hallar contradicción alguna en dicha actitud.

VER SEGUNDA PARTE   --  --  VER TERCERA PARTE DE ESQUIZOFRENIA

cursos y terapias naturales

Pagina Inicial / Enciclopedia Medica Natural / Enciclopedia Sexológica / Astrología / Cursos gratuitos / Consultas / Psicologia
GRUPO DE ESTUDIO DE TERAPIAS NATURALES - SALTO - URUGUAY

VISITENOS EN CUALQUIER PLANO, estamos a sus ordenes.