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CURSO GRATIS DE YOGA

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 y o g a  
EL YOGA 
LA
CRISIS de los valores tradicionales en la sociedad occidental impulsa
a muchas personas a tratar de vivir experiencias antiguas y sustancialmente
irrepetibles, a no ser que se renuncie a la concepción del mundo y a los
hábitos del ambiente en que vivimos.
Aunque sus orígenes daten de épocas muy anteriores, el
primer documento escrito sobre el yoga es el Yoga sutra (reglas del yoga),
redactado con posterioridad al siglo v después de Cristo. Esta obra está
dividida en cuatro partes, cada una de ellas dedicadas fundamentalmente
a un tema: la concentración, los medios para conseguirla, los poderes
que derivan de ella y el aislamiento de las almas que llegan a la salvación.
Las prácticas místicas propuestas en el Yoga sutra cumplen ocho etapas:
1) yama, cumplimiento de los cinco mandamientos mayores: no matar, decir
siempre la verdad, no robar, ser casto y renunciar a todos los bienes
materiales; 2) niyamo, cumplimiento de los cinco mandamientos menores:
pureza de mente y de cuerpo, buen conformar, ele-vación mística, estudio
y devoción a Dios; 3) asana, las mejores formas de sentarse para alcanzar
la mayor concentración posíble. Se han descrito hasta 84; 4) prana ya-ma,
el control de la respiración gracias al cual la sustancia pensante puede
alcanzar la tranquilidad necesaria para su concentración; 5) pratya-ha-ra,
aislamiento de los sentidos con respecto a la realidad externa; tanto
de los sentidos cognoscitivos (oído, tacto, vista, gusto y olfato) como
de los de acción (voz, manos, pies, aparato secretor, aparato reproductor),
de la misma forma que la tortuga introduce la cabeza y los miembros en
su caparazón; 6) dharana, fijación dc la mente; 7) dbyana, meditación
concentrada; 8) samadhi, ensimismamiento en la realidad suprema.
EL SIGNIFICADO
DEL YOGA
En la cultura india, yoga es un término que significa
conjunción e indica la rela-ción mística que puede establecerse entre
el hombre, cuando se convierte en yogui, y la esencia suprema. Esta relación
mística pue-de establecerse sólo cuando el espíritu es completamente libre
para dirigírse hacia el fin supremo, resultado que puede conse-guirse
sólo a través del dominio absoluto del cuerpo. Los ejercicios físicos
realizados en la práctica yoga son numerosos y en oca-siones difíciles
y complicados. Los ejercicios de respiración y muchas formas de perma-necer
sentados se realizan a la vez que se re-pite continuamente la sílaba mística
(man-tra) aum (sílaba inicial de la frase mística por excelencia aum ma
ni pad me hum), con la mirada concentrada en objetos cercanos, por ejemplo
la punta de la nariz, y el oído ocupado en la captación de sonidos especiales,
hasta alcanzar el éxtasis (Samadhi).
"El yogui que ha alcanzado el Samadhi no conoce ni
olores, ni sabores, ni colores, ni sensaciones táctiles, ni sonidos, no
sabe ni de si mismo ni de los demás. Su espíritu no duerme, pero tampoco
está despierto, se ha-lla al margen de todo recuerdo y de toda duda, ni
desciende ni se alza: quien ha llega-do al éxtasis, se ha liberado."
LAS POSIBILIDADES DEL YOGA
El yoga es un estilo de vida, es un camino para hallar
el equilibrio en todos los aspectos y no, como lo entienden muchos, simplemente
una técnica para mantenerse en perfecta forma física. La práctica del
yoga produce un cambio en la forma de pensar y de preocuparnos por nuestro
cuerpo.
Aprendiendo a moverlo y a usarlo, adquirimos una mayor
conciencia de nuestro estado y realizamos conscientemente elecciones más
correctas y meditadas en relación a nuestra dieta y al ejercicio físico.
La práctica regular del yoga es muy positiva desde el
punto de vista físico'. entre las personas que lo practican se han registrado
efectos beneficiosos, como disminución de la presión sanguínea, de la
frecuencia cardíaca y de la tasa de colesterol en sangre; regulación de
la producción hormonal y del flujo menstrual; reducción de las disfunciones
y de los dolores articulares, y una sensación general de bienestar psicofísico.
Por otro lado, quien practica el yoga acepta con mayor
distanciamíento los altibajos de la vida, aun sin perder el interés y
la alegría de vivir.
Por último, el tiempo que se dedica al yoga no debe consíderarse
una actividad egoísta: en efecto, sólo a través de un perfecto estado
de equilibrio físico y psíquico podemos alcanzar la armonía personal y
ser útiles a los demás y a la sociedad. El yoga conlleva un cambio radical
de actitud psi-coemocional y espiritual frente a la vida en general y
al papel de cada uno en particular, irreconciliable con la forma de vivir
tan peculiar de Occidente.
La difusión en Occidente del yoga ha de tener, sin embargo,
alguna justificación, o por lo menos una explicación. En realidad, pueden
apuntarse dos razones satisfactorías. En primer lugar, el éxito del yoga
en Occidente se ha visto alimentado por la crisis de los valores tradicionales,
que ha empujado a muchas personas hacia experiencias extrañas a su propia
cultura, especialmente si éstas se hallan envueltas en un halo de misterio,
al que ciertamente contribuye el escaso conocimiento de los significados
religiosos y filosóficos de tales experiencias. Las expectativas milagrosas
están siempre presentes, incluso en el subconsciente colectivo de las
sociedades humanas aparentemente más evolucionadas; sobre dichas expectativas
tienen un gran impacto las iniciativas capaces de convertir las aspiraciones
en acciones concretas de participación. Sin embargo, dificultades objetivas
insalvables imposibilitan una completa experiencia yoga.
No obstante, la práctica de una determinada modalidad
de yoga, centrada en las posturas (asana) y en el control de la respiración
(pranayama), aun privada de su componente ético y espiritual, puede resul-tar
de cierta utilidad. La incomodidad de la vida contemporánea, acrecentada
por el continuo conflicto entre exigencias individuales y condicionamientos
sociales y productivistas, puede verse aliviada gracias a la realización
de prácticas yoga. Éstas, por un lado, activan funciones tan importantes
y sacrificadas como la respiración y, por otro, ofrecen la posibilidad
de llevar a cabo cierta meditación, que forzosamente ha de resultar beneficiosa
para sujetos a los que el teléfono, la radio, la televisión, la publicidad,
etcétera. roban toda posibilidad de introspección y de creatividad personal.
En el contexto cultural actual, las siguientes palabras del Bhagavad Gíta
(el "Canto sublime", uno de los libros de devoción y de doctrina
más leídos en la India suenan como un texto publicitario que ensalza un
articulo brillante, quizá inaplicable en su significado original, pero
capaz aún de resolver muchos problemas actuales: "Domina tu cuerpo
mediante la enseñanza yoga, de forma que se convierta en digna morada
del alma; controla los sentidos, las emociones y la mente; abandona las
vanas vestiduras del deseo, del miedo y de la incertidumbre, alcanza la
iluminación y la libertad"
YOGA
Según las enseñanzas de los antiguos hindúes, el fin básico del yoga
es alcanzar el moxa, un estado por ellos considerado perfecto, libre de
pasiones y de inquietudes, resultado y función
especifica del conocimiento verdadero. Desde su creación, el yoga se ramificó
en diversas lineas, que siguen la misma filosofía pero utilizan métodos
diferentes para alcanzar el objetivo básico de las posturas del yoga.
En el Occidente, el yoga ha tenido una excelente aceptación: las personas
buscan en esa técnica la salud, el equilibrio mental y el desarrollo espiritual
Colaboro en la elaboración de este texto el Prof. Aemo Atstregetllo.
En el universo todo es movimiento, flujo constante e ininterrumpido
de energía que produce la vida. En el micro-cosmo del cuerpo humano los
cambios equilibrados de energía vital, que lo alimenta y lo nutre, dependen
de su movimiento perfecto que parte de dentro hacia fuera. En ese contexto
los ejercicios físicos realmente eficaces, que tratan el organismo y lo
protegen contra las enfermedades, son aquellos que corresponden a las
necesidades íntimas del organismo.
Este es el caso de las posturas del yoga, una filosofía milenaria
hindú, cuya práctica correcta y constante propicia la búsqueda de la salud
física, el equilibrio mental y el des-arrollo espiritual, con objeto de
mejorar las condiciones biosicosociales del hombre.
En relación con el origen del yoga los documentos históricos o arqueológicos
se refieren a él como algo muy antiguo. Según una leyenda hindú, su aparición
en la Tierra ocurrió cuando un pez (Mat-sya) presenció como el dios Shiva
enseñaba a su Shakti Parvati (esposa) los ejercicios de yoga. El pez imitó
a Parvati y al practicar los ejercicios se transformó en hombre. Mucho
tiempo después, alrededor del siglo 3 a.C., el yoga fue codificado por
Patánjali, que usó como base los Vedas (libros sagrados dejados por los
sabios Rishis). Patánjali dividió el yoga en cuatro tipos fundamentales:
1) Hatha-yoga cuerpo físico y vital;
2) Raya-yoga - poderes mentales y voluntad;
a) Bhakti-yoga - poderes del amor divino;
b) Shakti-yoga - energía de la naturaleza;
c) Mantra-yoga - vibración del sonido
d) Ya' ntra-yoga - formas geométricas;
3) Dhyana-yoga procesos de la meditación;
4) Raja-yoga poderes de discriminación;
a) Jnana-yoga - poderes del intelecto;
b) Karma-yoga - actividad y acción
e) K'undalini-yoga - fuerza síquico nerviosa;
d) Smadhi-yoga - estado de éxtasis.
Por causa de su relación más directa con el cuerpo físico y vital,
aquí se tratará exclusivamente del Hatha-Yoga, donde se busca el equilibrio
de las energías activa y pasiva.
Esta modalidad de yoga se compone de varios asanas o posturas en las
cuales se intenta colocar el cuerpo de manera totalmente inmóvil y relajada,
en el estado más absoluto de concentración, que representa un instrumento
para llegar a la mente, al nirvana, a la verdadera sabiduría.
Practicados regularmente con conciencia profunda y responsabilidad,
los asanas tienden a desbloquear el flujo de ki, lo que permite BU libre
movimiento y la libre expansión del espíritu. Aunque se pueden aprender
(ver los próximos capítulos de Medicina Natural), para que se alcancen
plenamente los objetivos espirituales del yoga es preciso recurrir a un
maestro con amplios conocimientos del tema. Sólo con la práctica, junto
con la fuerza de voluntad y una orientación adecuada, se pueden, sin embargo,
alcanzar los efectos físicos deseados.
Como ya se ha dicho, existen muchos asanas y varias técnicas, cada
una de las cuales con diversas variaciones.
Al ejecutar cada uno de ellos, se debe relajar el cuerpo, respirar
profundamente y calmar la mente. Aunque al comienzo los movimientos parezcan
incómodos, poco a poco se vuelven más fáciles de ejecutar. Antes de realizar
cualquier postura, se debe hacer una preparación física y mental durante
cerca de diez minutos. Entre una postura y otra se puede ejecutar la posición
del cuerpo muerto: ~ boca arriba con los pies ligeramente separados, colocar
las manos a una distancia de aproximadamente 15 centímetros a los lados
del cuerpo, con las palmas vueltas hacia arriba, cerrar los ojos y hacer
tres respiraciones profundas de purificación para relajar todo el cuerpo,
propiciando las condiciones para que el asana siguiente produzca su efecto.
Después de los ejercicios es esencial una concentración profunda final,
en esa misma posición, con la mentalización de todo el cuerpo y relajamiento
de cada una de sus partes.
El dios Shiva, versión hindú del dios venerado por los cristianos,
es el responsable de la creación del yoga, según una antigua leyenda
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