LOS CELOS
POR SER CELOSO sufro muchas veces más:
- porque soy celoso,
- porque me reprocho a mi mismo el hecho de serlo,
- porque temo que mis celos acaben por herir a la otra persona
y
- porque me dejo dominar por una banalidad;
- sufro por sentirme excluido,
- por ser agresivo, por estar loco y por ser como todos los demás.
(R. Barthes, Fragmentos de un discurso amoroso)
Los celos son un sentimiento, un estado de ánimo o una condición
emocional especial que puede traducirse en vivencias personales más
o menos intensas y en respuestas comportamentales distintas, Algunas
personas experimentan cortos cambios de humor, otras registran una complicada
reacción psicosomática a base de ansiedad, rabia y palpitaciones; En
casos extremos los celos pueden convertirse en el síntoma preponderante
de la vida afectiva del individuo, hasta adquirir las características
patológicas de delirio o paranoia.
CELOS COMO SENTIMIENTO DE INADAPTACIÓN
Algunos psicoanalistas afirman que los celos guardan estrecha relación
con la debilidad o con la pérdida de seguridad, En este caso, el impulso
amoroso puede nacer como intento inconsciente de superar una insatisfacción
íntima, una inseguridad inconsciente: a través del amor el sujeto "incorpora"
otro YO, extendiendo y reforzando el propio. Pero en realidad la desconfianza
en sí mismo se halla aún presente y puede aflorar en forma de miedo
al abandono o celos. En tales casos el Otro, el Rival real o imaginario
se convierte en termino de referencia en una confrontación perdedora,
en cuanto se halla contaminada por la certeza de la propia insuficiencia.
La convicción de haber sido traicionado puede ser irracional e inmotivada,
dado que las condiciones externas constituyen un pretexto para reafirmar
la propia indignidad.
CELOS
COMO PROYECCIÓN
Esta forma de celos nace de la infidelidad, que el sujeto celoso
vive siempre de igual forma, aunque con apariencias distintas. La infidelidad
puede ser inconscientemente deseada o realmente llevada a cabo por parte
del sujeto celoso. En este caso la proyección representa un mecanismo
psíquico defensivo en relación a los propios impulsos volubles y desleales.
De aquí nacen actitudes generalizadas de desprecio hacia el otro
sexo.
CELOS
COMO POSESIÓN
La posesión exclusiva del objeto de amor refleja la regresión al
deseo infantil de ser amado en lugar del deseo de amar. En este caso
el amor es sobre todo necesidad de afirmación, especialmente en la esfera
sexual: no se siente interés por el compañero como tal, sino por la
relación de este último hacia el propio sujeto. En la necesidad de afirmación
del amor absoluto del Otro se manifiesta una dependencia psicológica
que esconde una profunda incapacidad interna de autoexpresión.
El sujeto en cuestión busca en su compañero seguridad, serenidad,
fuerza, reconocimiento y gratificación y para obtenerlos puede manifestar
comportamientos impetuosos, solemnes, pasionales y arrolladores, pero
manipuladores y poco adultos.
CELOS
COMO SUPERVIVENCIA
Si consideramos los celos desde el punto de vista de la especie
animal y de la especie humana nos daremos cuenta de que las cosas no
son al fin y al cabo tan distintas. El macho defiende a la hembra de
la intrusión de los rivales, porque se deja llevar por el instinto de
territorialidad
El territorio es lugar de supervivencia y debe defenderse: esto
es válido también para la hembra, terreno simbólico gracias al cual
la especie se reproduce y sobrevive.
Desde el punto de vista de la hembra, el tema de los celos como
supervivencia asume otro significado y ello es muy evidente en algunas
especies animales: entre los monos, por ejemplo, es frecuente observar
un comportamiento de seducción y celos hacia el macho más fuerte de
la manada, que puede garantizar mayor protección y seguridad a la prole.
CELOS
COMO HOMOSEXUALIDAD REPRIMIDA
Acreditados estudios en el campo del psicoanálisis interpretan los
celos como una expresión de homosexualidad reprimida. En tal caso el
sujeto celoso rechaza la propia homosexualidad latente, relegándola
a su inconsciente; el odio hacia el "rival" se utiliza como
mecanismo de defensa frente a un sentimiento de atracción amorosa.
CELOS Y COMPLEJO DE EDIPO
Durante la fase más avanzada de la infancia el niño invierta en
el interés sexual hacía sus padres cierta cantidad de energía psíquica.
Generalmente el varón se "enamora" de la madre y la niña
del padre. La resolución positiva de las complicadas relaciones con
las figuras de los padres es decisiva para el posterior desarrollo de
la personalidad del niño así como para las sucesivas modalidades de
relación con los dos sexos.
Más tarde, durante el "período de latencia", aparecen
otros tipos de actividades e intereses al margen de los padres que suelen
dejar a un lado el problema.
Al llegar la pubertad, no obstante, la situación edípica originaria
vuelve a presentarse y es superada mediante la orientación apropiada
de los intereses hacia otros "objetos de amor sin aparente referencia
a los padres.
Algunos psicoanalistas reconocen en la situación edipica el arquetipo
de toda la vida adulta: las modalidades de relación con los dos sexos
tendrían por tanto motivaciones inconscientes muy lejanas en el tiempo.
Las personas que han quedado emocionalmente estancadas en una difícil
experiencia infantil tienen miedo de reviviría y de ser abandonadas
y manifiestan celos incluso injustificados: haga lo que haga y diga
lo que diga el compañero, tenderán a no creerle.
DELIRIO DE CELOS
El llamado delirio de celos es una forma patológica que aparece sin
una aparente motivación externa y que persiste a pesar de que las pruebas
y los hechos demuestren de forma clara e incuestionable la inconsistencia
de tal afirmación.
Los celos delirantes se convierten en estos casos en el síntoma dominante
de toda la vida afectiva del sujeto y éste busca continuamente pruebas y
signos de la traición y el engaño del compañero
El alcoholismo crónico se caracteriza frecuentemente por la aparición
de esta modalidad de comportamiento, que se distingue por una sucesión de
preguntas y sospechas, rabia contenida o explosiva, suposiciones y confirmaciones,
sobresaltos y escenas.
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