A pesar del evidente y objetivo adelgazamiento y la opinión
de las personas que la rodean, la anoréxica seguirá en efecto afirmando
que no está en absoluto delgada e insistirá en su estricta autorrestricción
alimentaria. Antiguamente, la anorexia nerviosa era frecuente en la última
adolescencia y en la primera madurez de la mujer, pero en los últimos
años se diagnostica cada día en mayor medida entre niñas de 9 a 14 años
de edad.
CÓMO SE
MANIFIESTA
La anorexia nerviosa se presenta de forma bastante característica.
Una niña o una mujer joven hasta ese momento aparentemente sana decide
claramente reducir su dieta de forma progresiva, lo cual muy pronto da
lugar a una ostensible pérdida de peso. La auto restricción va acompañada,
no obstante, de una creciente preocupación por no comer demasiado, y la
cuestión de los alimentos, de su valor calórico y de la necesidad de abstenerse
adquiere tintes obsesivos. En el seno de la familia, surgen inacabables
discusiones y se plantean chantajes para inducir a la anoréxica a comer
más; sin embargo, el resultado suele ser un empeoramiento de la situación,
agravada por una desconfianza creciente de la enferma hacia sus familiares
y hacia cuantos se preocupan por su salud. Ello la impulsa a mantener
en secreto todas las actividades relacionadas con la alimentación y su
persona, como la higiene corporal.
A pesar de su desmejorado aspecto y de todas las comparaciones
con el pasado reciente y con sus coetáneos, y a pesar también de la consulta
de todo tipo de datos que demuestran la anormalidad de su adelgazamiento,
la anoréxica insistirá en sostener, frente a toda evidencia, que no esta
en absoluto delgada sino que, por el contrario, sigue teniendo formas
con exceso de grasa, sus piernas son aún demasiado gordas, etc. Los medios
a los que un anoréxico puede recurrir para no alimentarse son muy variados,
sobre todo cuando el ambiente presiona para restablecer unas costumbres
alimentarias normales. La mayoría de las veces esconde la comida o la
tira por el inodoro; a menudo recurre al vómito, al principio provocado,
introduciendo un dedo en la garganta, luego espontáneo, logrando que sobrevenga
sin estímulo mecánico alguno; es también frecuente el uso de laxantes,
para impedir o disminuir la absorción intestinal de los alimentos ingeridos.
En muchas anoréxicas no son raros los episodios de abandono
del propósito de no alimentarse, con los consiguientes consumos exagerados
de todo tipo de comida; sin embargo, ello va invariablemente seguido de
un fuerte sentimiento de culpa y de remordimiento que las impulsa a eliminar
inmediatamente los alimentos engullidos recorriendo al vómito.

LAS CAUSAS PRINCIPALES, EN LA
FAMILIA
La anorexia, que no halla explicación en enfermedades
orgánicas o psíquicas y que por ello recibe el nombre de "anorexia
nerviosa primaria , tiene sus causas en graves dificultades psicológicas
que angustian a la paciente y que es necesario entender si se quiere emprender
un programa terapéutico eficaz y definitivo.
La indagación de las causas de la anorexia nerviosa ha
de comenzar por la familia, La mayor parte de los casos de anorexia nerviosa
aparecen en el ámbito de familias cuya condición socioeconómica es medio-alta,
consideradas envidiables en todos los aspectos. Los padres se consideran
normales y totalmente dedicados al bienestar y la felicidad de los hijos.
En un examen más profundo, la familia acomodada modelo presenta a menudo,
sin embargo, ciertas fisuras, que se manifiestan en forma de actitudes
de insatisfacción por parte de uno o de ambos progenitores.
El padre, perfeccionista, no se siente correspondido en
sus expectativas y a menudo lamenta los sacrificios que él realiza para
que su hija disfrute de un alto nivel de vida, traducido en buenos colegios,
deporte, viajes y ropa. La madre, a pesar del amplio margen de que dispone
en la vida práctica, se siente sacrificada (y no deja de demostrarlo)
a las exigencias de los hijos en general y de la hija en particular, en
la que deposita de forma más o menos explícita esperanzas de ver realizados
sus sueños frustrados.
La atención y los estímulos de los padres se hallan siempre
orientados al éxito de la hija, a quien se presiona para que haga las
cosas cada día mejor y se afirme en todos los terrenos de su vida escolar
y social. La niña puede conformarse durante un largo período con el enfoque
que los padres, y la madre en especial, dan a su vida, y asimila toda
la fragilidad emocional de éstos. La mayor parte de las chicas que sufren
anorexia nerviosa han obedecido siempre a sus padres, renunciando evidentemente
a expresar su propia personalidad y a realizar concretamente sus deseos
más íntimos.
La llegada de la pubertad, o la presentación de otras
circunstancias desencadenantes, pone en crisis la relación de dependencia
con los padres; las típicas exigencias de esta edad presionan en dirección
a una mayor autonomía, mientras que el desarrollo sexual supone sensaciones,
pensamientos y fantasías que, sin embargo, la joven no es capaz aún de
administrar convenientemente, por lo que tal individualidad, aún sustancialmente
inmadura, acaba sintiendo miedo a crecer. Desde el punto de vista del
subconsciente, comer significa crecer; no comer se convierte por tanto
en el método más inmediato para conservar esa condición de dependencia
pasiva en relación a los padres que permite evadir la obligación de perseguir
los objetivos de la vida que constituyen sus expectativas, frente a las
cuales la joven se siente impotente y expuesta a un inexorable fracaso.
La autorrestricción de la alimentación puede ser también
una forma de acaparar la atención y despertar preocupación en el ambiente
familiar y social, pero también una eficaz manifestación de ira o de rencor
hacia la familia y una forma muy peligrosa de combatirla. Semanas y meses
de ansiedad, de preocupante y constante observación de una hija, antes
obediente y juiciosa y ahora decidida a prolongar un irracional ayuno
hasta sus últimas consecuencias, conducen inevitablemente a la crisis
incluso a los padres más equilibrados. Se preguntan en qué han fallado
en la cría y educación de la hija para hallarse cada vez más a merced
de la joven paciente.
LAS DIFICULTADES DIAGNÓSTICAS
LA ANOREXIA NERVIOSA
EL TRATAMIENTO
Anorexias de origen orgánico