Nuestros hijos e hijas han nacido en un mundo donde la natalidad es un hecho totalmente controlable por los miembros de la pareja.
En muestro país tenemos acceso a diversos métodos que permiten decidir cuándo y cómo queremos reproducirnos. Esta situación, relativamente novedosa dió pie a acuñar el término paternidad responsable (y cómo no, maternidad), en contraposición a la realidad anterior en la que la descendencia venía cuando quería o cuando podía.
El desarrollo de las técnicas anticonceptivas y de la paternidad/maternidad responsable han condicionado de una forma relevante nuestras actuales formas de vida.
Por ejemplo la incorporación masiva de las mujeres al mundo laboral, entre otras razones, ha resultado posible gracias a la existencia de técnicas que controlan las tendencias de nuestro organismo a la reproducción durante los periodos fértiles de nuestra vida.
A pesar de que los beneficios sociales y personales resultan claros, la población juvenil no ha sido suficientemente favorecida por ellos.
El uso de métodos anticonceptivos crece en los jóvenes europeos a medida que aumenta su edad y el número de sus relaciones sexuales. Esta proporción es bastante lógica pero lleva implícito un problema: la mayoría de los/las jovenes no utilizan ningún tipo de técnica anticonceptiva en sus primeras experiencias sexuales.
Esto los convierte en una población de riesgo ante los embarazos no deseados y por ello se hace urgente darles una información preventiva adecuada y rigurosa.
Si bien es cierto que hay anticonceptivos que son utilizados por hombres o mujeres, tenemos que aclarar que, en la decisión de utilizarlos, no hay métodos para ellos y métodos para ellas.
Cuando se mantiene una relación estable, la técnica a emplear es una cuestión de la pareja, de los dos, como un aspecto más de la sexualidad que comparten. Ante contactos eventuales, hemos de dejar muy claro a nuestros hijos e hijas que la actitud de delegar la decisión de la técnica a emplear puede tener un coste elevado. Decir "que sea el/la otro/a quien tome medidas" puede provocar un embarazo no deseado.
Además de su función anticonceptiva, algunos métodos como el preservativo o las cremas espermicidas son buenos instrumentos preventivos para las enfermedades de transmisión sexual. A continuación describimos escuetamente las técnicas más frecuentes.
Métodos naturales.
Se denominan así por la creencia de que al no intervenir elementos externos no se altera el desarrollo "normal" de la sexualidad.
Coito interrumpido. También con el nombre de Marcha Atrás, se trata de la retirada del pene de la vagina antes de la eyaculación. Además de afectar la vivencia de las relaciones sexuales por la forma brusca con la que las termina, es un método con alto índice de fracaso: Existe una emisión de esperma previa al orgasmo (preeyaculación) y además no es fácil retirarse a tiempo.
Ogino. Se basa en la abstinencia de relaciones coitales durante los periodos de mayor fertilidad de la mujer. Es otra técnica inconsistente ya que el cuerpo humano no es una calculadora ni funciona como un reloj.
Ducha genital. Basado en el supuesto de que un lavado de la vagina después del coito evita el embarazo. Es algo totalmente erróneo e ineficaz.
Métodos de barrera.
Son distintos procedimientos que impiden el avance de los espermatozoides más allá de la vagina.
Espermicidas. Substancias químicas que introducidas en la vagina, agreden e incapacitan a los espermatozoides. Son útiles siempre que los utilicemos junto a otros métodos de barrera. Por sí solos tienen un elevado nivel de fracaso.
Diafragma. Es una pieza de caucho flexible, con forma de cúpula, que se inserta en la vagina y bloquea el cuello del útero para impedir el paso de espermatozoides. Su uso requiere una visita previa a un centro ginecológico o de planificación para determinar el tamaño útil a cada mujer.
Para resultar eficaz debe siempre utilizarse junto con espermicidas. Debe colocarse correctamente, embadurnado de crema espermicida, diez minutos antes de la penetración y retirarse ocho horas después del último coito
Esponja espermicida. De funcionamiento similar al diafragma, se trata de una esponja que, recubierta de espermicida, impide el acceso de los espermatozoides al útero. Debe colocarse bien al fondo de la vagina para que bloquee perfectamente el cuello uterino. La esponja puede permanecer dentro de la vagina hasta treinta y seis horas. Siempre que se realice una nueva penetración hay que añadir previamente otra dosis de espermicida. La esponja es de un solo uso, una vez utilizada debemos sustituirla por otra.
Preservativos. También profiláctico o condón, es una funda de látex que cubriendo el pene impide el paso de los espermatozoides a la vagina. Es fácil de adquirir y su uso protege de la transmisión de muchas enfermedades de transmisión sexual, incluida el VIH/SIDA.
El preservativo es de un sólo uso y de su correcta utilización depende básicamente su eficacia. Debe colocarse siempre antes de cualquier penetración vaginal una vez aparecida la erección. En su extremo superior hay que dejar un pequeño espacio -muchos modelos lo incorporan a modo de depósito- sin aire, lugar donde debe almacenarse el semen. Tras la eyaculación y antes de que desaparezca la erección debemos retirar el pene de la vagina sujetando el preservativo por su base.
Es de un sólo uso, únicamente utilizando un preservativo por coito mantendremos la eficacia de este método.
Métodos hormonales
Píldora anticonceptiva. Es un compuesto de hormonas femeninas -estrógenos y progesterona- sintéticas, que tomadas de una manera adecuada alteran la secuencia de funcionamiento del aparato reproductor femenino. En el ciclo menstrual no se produce ovulación y se imposibilita así el embarazo.
Es el método anticonceptivo más seguro, con una efectividad próxima al 100% aunque esto depende de su utilización adecuada. Para su utilización es imprescindible el asesoramiento médico, tanto para comenzar a tomarla como para realizar controles periódicos.
Ante olvidos, vómitos o diarreas, su efectividad puede quedar en suspenso por un tiempo. En estas situaciones es preciso, sin interrumpir el tratamiento, utilizar otros recursos anticonceptivos complementarios.
La píldora puede tener algunos efectos secundarios y se ha comprobado que es un precipitante de enfermedades cardiovasculares, como pueden serlo el tabaco, la alimentación inadecuada o la edad. Por ello es poco recomendable para mujeres fumadoras o que sobrepasen los 35 años. Insistimos en que siempre debe utilizarse con un asesoramiento médico adecuado.
Inyectables. Con una composición y funcionamiento similares a la píldora, se trata de substancias que se administran una vez al mes o cada tres meses por vía intravenosa. Su utilización implica una mayor comodidad con respecto a la píldora. Comparativamente, produce mayores alteraciones del ciclo menstrual. Para utilizarla también es imprescindible el control médico.
Píldora del día siguiente o píldora postcoital. Es un procedimiento contraceptivo destinado a evitar el embarazo ante un coito sin protección (rotura de preservativo, violación, etc.). Su eficacia es de un 97% siempre que se administre antes de las 24 horas posteriores al coito. Posee una cantidad considerable de efectos secundarios. Por ello debe utilizarse de manera excepcional y con supervisión médica.
Métodos intrauterinos
Dispositivo intrauterino. Es un pequeño objeto de material plástico que, introducido en la cavidad uterina, evita el embarazo. Tiene un tamaño de 3-4 centímetros y su forma habitual es de "T", "7" o de "ancla".
Debe ser prescrito y colocado por un médico. Su tiempo de uso va de los dos a los cuatro años, según el modelo, y requiere controles médicos periódicos. Con un DIU debemos consultar a nuestro especialista cada vez que aparezca una alteración del ciclo menstrual, dolores, molestias o hemorragias. En general es un método recomendado para mujeres que han tenido por lo menos un hijo.
Métodos quirúrgicos.
Se trata de pequeñas intervenciones quirúrgicas que evitan la fertilidad en el hombre y la mujer. Hoy por hoy, sólo en pocos casos resultan reversibles, esto es, resulta muy difícil recuperar la fertilidad. Por esta razón requieren de una decisión reflexiva y madurada.
Ligadura de trompas. Mediante la ligadura y/o sección de las Trompas de Falopio se impide el paso del óvulo por ellas y el contacto de éste con los espermatozoides.
Vasectomía. Por la intervención quirúrgica se seccionan los conductos deferentes, por los que los espermatozoides van de la uretra al testículo.
Ante los métodos anticonceptivos, nuestra función de educadores sexuales, ya sea en nuestros hogares como en nuestra escuela, debe pasar por una doble función. En primer lugar y como ya comentábamos al comienzo de este apartado, debemos dotar a nuestros hijos e hijas de información preventiva suficiente para que no se encuentren en la situación vital problemática de ser padres o madres de una forma involuntaria, teniendo que enfrentar una realidad desagradable y conflictiva.
Añadida a esta cuestión podemos y debemos abordar las cuestiones personales y sociales que acompañan a estos métodos. Su influencia en la vida de cada uno y de su pareja, quién debe responsabilizarse de su uso, las consecuencias psicológicas y familiares, el papel y la disposición de los servicios de salud, son algunos ejemplos de cómo la tecnología que desarrollamos nos afecta directamente en nuestra forma de vivenciar la realidad. Tratar estos temas es ampliar nuestro campo educativo, pudiendo enriquecer la experiencia de la sexualidad y el desarrollo de nuestros hijos e hijas como personas.