salud y medicina naturalsede virtual central send a message
Google
Web gentenatural.com

enciclopedia de medicina natural enciclopedia salud sexualventa de hierbas y productos naturales astrologia y horoscopos consultas medicas de salud, astrologia y tarot y parapsicologiacursos a distancia y gratis

Conocenos en facebook


Sigue a gentenatural en Twitter


ALGUNOS ASPECTOS DE LA SEXUALIDAD HUMANA

El ser humano es un ser social y como tal su supervivencia y desarrollo están ligados absolutamente a las formas en las que su cultura organice su medio social, incluidas las formas de relación, de reproducción y las manifestaciones sexuales.

Nos referimos aquí al termino cultura entendiéndolo en su sentido amplio como el modo en que un grupo humano se organiza para sobrevivir y perpetuarse en un medio determinado.
Aqui se incluyen tanto las expresiones artísticas, acepción cotidiana del término, como los modos de producción, las formas de relación y organización social.
Con un sentido equivalente al del concepto de civilización.

Nuestra cultura, nuestra civilización, en las últimas décadas ha sufrido una serie de cambios sustanciales en cuanto al conocimiento y los valores vinculados a la sexualidad de las personas que la componen.

Queremos dedicar este apartado a tratar de forma sucinta y descriptiva algunas características científicas y sociales que determinan nuestras experiencias sexuales y que indudablemente condicionan las vivencias de la sexualidad de nuestros hijos e hijas y continuarán haciéndolo en el futuro.

Evidentemente, los conocimientos seguirán aumentando y es difícil pensar que los valores y las actitudes vayan a quedar inmutables en las próximas décadas pero no cabe duda que conocer los distintos aspectos de la realidad actual es la mejor manera de enfrentar con posibilidades el futuro.

Sexo, género y sexualidad

Durante mucho tiempo, las diferencias entre la sexualidad masculina y femenina han sido explicadas en términos de diferencias biológicas, atribuyéndose a los distintos modos de actuación unas causas biológicas de las que dependían los comportamientos de hombres y mujeres. Esta lectura, a todas luces ideológica, útil para mantener conceptos como el carácter masculino o femenino, que servían para legitimar una moral determinada y obligar a las personas a mantenerse dentro de "lo establecido", ha sido sustituida en los últimos tiempos por una propuesta que separa acertadamente sexo y género. Según este planteamiento los sexos masculino y femenino tienen una serie de características diferenciales propias de orden biológico, de las que se derivan una serie limitada de diferencias (por ejemplo en aspectos reproductivos).

Distinto del sexo, el género (masculino o femenino) incluye todas aquellas características que una determinada cultura atribuye a los integrantes de uno y otro sexo, tales como las formas de comportamiento, actitudes, valores, etc..

Esta separación terminológica, que superficialmente podría resultar banal, permite separar, sin temor a introducir lecturas parciales e interesadas, las características de las mujeres y los hombres que pertenecen a su realidad biológica de aquellas que corresponden a una instrumentación social.

En el campo de la sexualidad podemos aprovechar esta clasificación para estudiar cuáles son las atribuciones culturales que nuestra sociedad realiza en función del sexo. Muchas de estas diferencias genéricas no son patrimonio exclusivo de la sexualidad. Con más corrección podríamos ver como los estereotipos sociales y culturales sobre lo masculino y lo femenino afectan, entre otros, al ámbito de la experiencia sexual individual.

En nuestra cultura los hombres poseen unos referentes culturales como la capacidad de excitación, la potencia sexual, la necesidad de desempeñar un papel activo en toda relación sexual o el estar siempre disponibles, que marcan una forma de comportarse y sentir determinada y que en muchas ocasiones dificulta el desarrollo de un comportamiento sexual propio y satisfactorio.

Si se pudiera expresar con una palabra cómo la cultura condiciona la sexualidad masculina, esta sería actividad. Así es el hombre quien debe tomar la iniciativa ante la sexualidad de la pareja; debe estar siempre "activo", disponible, en cualquier momento y situación; un hombre siempre tiene que "cumplir"; además la realización sexual no debe ser alterada por ningún estímulo externo. A todo esto hay que sumar la importancia que se presta a los atributos externos como manifestación de potencia. De esta manera tanto el tamaño de los genitales masculinos como de los atributos sexuales femeninos (senos, vagina, vulva o nalgas) son tomados como signos de capacidad sexual. Desde otro punto de vista se dice técnicamente que la sexualidad masculina tiende a la genitalización. Esto quiere decir que para los hombres es muy frecuente dar valor sexual sólo a sus órganos genitales que aparecen como los únicos posibles centros de estimulación y de placer. De forma similar tienden a otorgar un valor extraordinario al coito y al orgasmo, sin prestar en muchas ocasiones la más mínima atención a otros momentos placenteros de la actividad sexual.

Esta posición hacia la sexualidad se adquiere de muy diversas formas y de una manera coherente y continua a lo largo de toda la vida. Los comentarios entre amigos y familiares, la televisión, el cine, la literatura, emiten continuos mensajes que refuerzan estas posiciones.

Como consecuencia de todo ello los hombres de nuestra cultura se ven encerrados en uno solo del los papeles que pueden desempeñar en sus relaciones sexuales y en muchas ocasiones son víctimas de todos estos condicionantes. Víctimas tanto por verse imposibilitados de desarrollar otras actitudes que reporten mayor satisfacción y riqueza en sus experiencias sexuales y víctimas también porque en ocasiones estos modelos de funcionamiento llevan de forma extrema a la aparición de trastornos en su conducta sexual.

La configuración del modelo de sexualidad femenina en un alto grado responde a la complementariedad del modelo masculino. Con toda certeza esto es así porque socialmente es preciso que las posturas de los dos sexos que integran la vida sexual se acomoden y generen el menor número de problemas.

De esta manera el rol sexual femenino se puede caracterizar como pasivo, con ausencia de iniciativa, frágil y de alguna forma secundario. La expresión más peligrosa de este modelo, aún por desgracia harto frecuente, es la que entiende que la experimentación de placer es una cuestión exclusivamente masculina y el papel de la mujer es solo para colaborar en él: el descanso del guerrero.

La sexualidad femenina aparece como subordinada de la masculina dando como consecuencia un alto coste en frustración y desinterés. Así parece que las competencias de la sexualidad femenina pasan por satisfacer los deseos del otro y en ocasiones esperar a que sea el hombre el que proponga la actividad sexual.

El lenguaje cotidiano está lleno de muestras de esta situación. La valoración coloquial de los atributos sexuales masculinos tiene un significado absolutamente distinto de los femeninos. Como muestra, un botón: de "vaya huevos" a "vaya coñazo". De la misma manera los calificativos utilizados para hablar de los órganos sexuales femeninos, tanto por hombres como por mujeres, reflejan el desconocimiento de la realidad femenina, sirvan como ejemplo las palabras "agujero" o "raja" para referirse a la vagina.

Este desconocimiento general de la fisiología femenina posee una triste traducción en el autoconocimiento corporal de muchas mujeres. Son muchas las personas que desconocen hasta el aspecto de su vagina y mucho menos el papel que desempeña el clítoris en su sexualidad. El grado de desconocimiento hacia la sexualidad femenina ha sido de tales dimensiones que hasta hace pocas décadas se desconocía en ámbitos científicos esta función.

Ante esta situación no es extraño comprender que hasta hace muy poco tiempo la vivencia de la sexualidad de muchas mujeres atrapadas en este modelo de sexualidad, fuera un cúmulo de sinsabores y frustraciones que desembocaban en la apatía y el desinterés hacia el sexo.

Tristemente aún hoy en día no resulta nada difícil encontrar un elevado número de mujeres que desconocen la experiencia del orgasmo y un número mayor todavía que lo experimentan sólo en ocasiones contadas.

Como vemos, tanto hombres como mujeres podemos ser víctimas de estas concepciones culturales, que siguen ahí completamente activas, si no somos capaces de descubrirlas y neutralizarlas. Debemos tener en cuenta que estos modelos inciden en los dos sexos y con los dos pasan factura. Con ello nos referimos a que estos conceptos de lo masculino y lo femenino se encuentran los dos en las cabezas de muchos hombres y mujeres de manera que un hombre tiene tanto una imagen de sí mismo como la de su pareja, de la misma manera que ocurre con una mujer.

Un instrumento para obtener una vida sexual enriquecedora pasa por examinar personalmente de que manera estos moldes culturales inciden en nuestra realidad concreta. Para ello es preciso experimentar y hablar. En este terreno nuestra pareja puede ser una compañía fundamental para llegar a descubrirnos y conocernos mutuamente.

Puede ser útil tratar estos temas con nuestros hijos e hijas, aprovechando las infinitas posibilidades que nos prestan los medios de comunicación. No resulta difícil abordar el tema con ellos después de ver una película o un anuncio de los tantos que utilizan estos modelos.

Como ya comentábamos antes, el sexismo en sexualidad no es más que una parte de la discriminación hacia la mujer de nuestra sociedad. Si no queremos que nuestros hijos e hijas la padezcan, debemos adoptar un papel activo en favor de la igualdad en todos los ámbitos de sus vidas en los que ejercemos un papel de modelos y educadores. Si no es así, si dejamos hacer, estaremos siendo partícipes y responsables de esta discriminación con nuestros hijos e hijas.

Anatomía de la reproducción

En primer lugar, es posible que el título de este epígrafe requiera una pequeña explicación. Si bien es cierto que los órganos que vamos a describir son estrictamente sexuales, no queremos circunscribir la localización de la sexualidad a estas partes del cuerpo. Sería una media verdad. Toda la epidermis es sexuada y nuestros sentidos son órganos sexuales. Con ellos podemos recibir sexo, cariño y afecto y a través de ellos podemos expresarlos. Somos organismos sexuados desde la cabeza a los pies.

Nunca debemos perder de vista que la vivencia sexual es la manera en que genéticamente la naturaleza nos estimula para reproducirnos como especie, pero de la misma manera, nuestra naturaleza social nos permite separar sexualidad y reproducción. Así, las zonas externas de nuestro aparato reproductor son a la vez centros de recepción estimular donde se concentran gran número de terminaciones nerviosas. Son las responsables de las sensaciones de placer.

La reproducción humana tiene unos centros específicos que dependen para su desarrollo y su funcionamiento de la actuación del sistema nervioso y de complejos mecanismos hormonales. Vamos a tratar a continuación la composición de los aparatos genitales que poseen las personas adultas.

Anatomía genital femenina

Genitales externos

Vulva. Es el conjunto de estructuras genitales externas de la mujer. Su comienzo está marcado por el Monte de Venus, una prominencia cutánea cubierta de pelo, de la que surgen los demás órganos.

Labios mayores. De manera descendente, surgen del Monte de Venus y forman la cara externa de la vulva. En el curso de la excitación sexual segregan substancias lubricantes.

Labios menores. Envueltos por los labios mayores, estos finos pliegues cutáneos enmarcan el orificio vaginal y uretral. En su parte superior se unen formando el prepucio del clítoris. Posee un gran número de terminaciones nerviosas.

Clítoris. La parte más sensible de la estructura genital femenina. Externamente, el glande del clítoris, es un órgano de pocos milímetros con una elevadísima concentración de terminaciones nerviosas que sobresale bajo la unión de los labios menores. Internamente se extiende hacia abajo, como dos raíces, que se extienden por el hueso pélvico. Es un órgano eréctil que por su sensibilidad juega un papel fundamental en la sexualidad femenina.

Vestíbulo de la vagina. Debajo del clítoris y entre los labios menores se encuentra la entrada de la vagina. Bajo el clítoris y sobre el orificio vaginal aparece el orificio de la uretra.

Meato urinario. Es el orificio por donde la uretra conduce la orina al exterior.

Genitales internos

Vagina. Es un conducto compuesto de músculos y membranas que comunica el útero con el exterior. Sus paredes en ausencia de excitación se encuentran en íntimo contacto. Durante el período de excitación sexual sus paredes se expanden. Están revestidas de una mucosa responsable de la lubricación vaginal, son rugosas y tienen pliegues transversales.

Útero o matriz. Con forma de pera invertida, está formado por un cuerpo y el cuello del útero que conecta con la vagina. Por arriba, el cuerpo del útero conecta con las Trompas de Falopio. Está revestido de una mucosa que se altera según el momento del ciclo menstrual.

Trompas de Falopio. Son dos estructuras tubulares que se conectan simétricamente con la parte superior del cuerpo del útero a un lado y por otro llegan hasta los ovarios. Recogen, transportan y nutren el óvulo y hacen posible su encuentro por los espermatozoides. Son el lugar donde se produce el embarazo.

Ovarios. Con forma de almendra y a ambos lados del útero, estos órganos producen hormonas femeninas y desarrollan y maduran óvulos.

Los óvulos, al contrario que la producción de espermatozoides, se producen de forma periódica, según el ciclo menstrual de la mujer. Este proceso se denomina ovulación.

Anatomía genital masculina

Genitales externos

Escroto. Es una bolsa de piel que recubre los testículos. Posee una fibra muscular que actúa variando su posición para mantener estable la temperatura óptima de los espermatozoides, algo más baja que la del cuerpo.

Pene. Órgano de función múltiple, interviene en el proceso urinario, reproductor y estimular. Está constituido por tejido eréctil y diversos tipos de estimulación generan cambios en su tamaño y consistencia. Su punta externa se llama glande y aquí es donde más terminaciones nerviosas se concentran, a esto debe su gran sensibilidad.

Genitales internos

Testículos. Dentro del escroto, estos órganos ovoidales son los encargados de producir, desde la pubertad, hormonas como los andrógenos y los espermatozoides.

Conductos deferentes. Son unos tubos, de unos 40 centímetros que van desde los testículos a la vesícula seminal. Su obstrucción quirúrgica se denomina vasectomía.

Vesículas seminales. Detrás de la vejiga, estos pequeños saquitos, almacenan los espermatozoides y producen substancias que incorporándolas al semen los nutren.

Próstata. Debajo de la vejiga y conectada con las vesículas seminales, esta glándula aporta al semen una serie de substancias que entre otras cosas, dan a esta substancia su olor característico.

Conductos eyaculatorios. Estos dos pequeños conductos se forman por la unión de los conductos deferentes y las vesículas seminales, penetran en la próstata y acaban conectados a la uretra prostática. Su función es el transporte del semen durante la eyaculación.

Uretra. Es un conducto que lleva la orina desde la vejiga hasta el exterior y el semen desde los conductos eyaculatorios hacia fuera.

Para evitar una extensión y una dispersión excesiva, hemos descrito los órganos genitales más importantes. Como podréis comprobar en los dibujos que acompañan a esta descripción, existen otros órganos intervinientes que no hemos tocado. Recurriendo a cualquier libro que trate estos temas e incluso a la enciclopedia, podréis, si estáis interesados, recabar más información.

Fisiología de la sexualidad: La respuesta sexual humana

La respuesta sexual humana es una secuencia ordenada de acontecimientos fisiológicos, cuya meta original, de orden biológico, consiste en preparar los cuerpos de dos personas para asegurar, con la mayor eficacia posible la reproducción de la especie.

Para realizar el coito, como para comer, dormir o luchar, el cuerpo humano precisa de una serie de cambios fisiológicos y bioquímicos. En cada sexo estas adaptaciones son muy distintas, respondiendo a un principio de complementariedad. Ante la sexualidad no sólo reaccionan los órganos genitales. Se produce una respuesta general del organismo que implica a todo el sistema nervioso, al cardiovascular y compete a un elevado grupo de órganos y músculos.

En esta breve exposición vamos a centrarnos en los procesos que atañen a los órganos genitales, teniendo en cuenta que en su gran mayoría estos cambios se deben a reacciones de tipo vascular y muscular. Las primeras aparecen por la variación el flujo sanguíneo de los órganos. A una acumulación de sangre responde, por ejemplo, la erección del pene o la dilatación de la vagina. Las reacciones musculares tienen que ver, entre otros fenómenos, con el orgasmo.

Master y Johnson fueron una pareja de investigadores pioneros en el ámbito de la sexualidad, que realizaron estudios basados en la observación de las relaciones sexuales de miles de parejas, de características variadas. Ellos, tras haber analizado 2.500 ciclos de respuesta sexual describieron las cuatro etapas, excitación, meseta, orgasmo y resolución, que vamos a comentar a continuación.

Excitación

Esta fase hace referencia al inicio de las sensaciones eróticas y conlleva la erección en el hombre y la lubricación vaginal en la mujer. Las manifestaciones de tensión sexual incluyen, además de la concentración sanguínea que genera los fenómenos anteriores, un proceso de relajación muscular y de variación en la pigmentación de la piel.

En el hombre la manifestación más evidente de esta fase es la erección del pene y una variación en el tamaño y la posición de los testículos.

En la mujer aparecen diversos cambios de orden genital. La vagina se dilata y aparecen unas mucosas que la lubrican. Además de aumentar su volumen cambia de color. También aparecen alteraciones en el volumen y forma de los pechos, del clítoris y del útero.

La fase de excitación corresponde a los primeros momentos de la relación sexual. En definitiva lo descrito se corresponde a la preparación del organismo para la realización del coito, apareciendo las más marcadas reacciones, aunque, como veremos más adelante, no son las únicas que aparecerán a lo largo de la actividad sexual.

Los estímulos que desencadenan el proceso de excitación son distintos para cada persona. Aún así debemos tener en cuenta que no existe un solo tipo de estímulo. Percepciones visuales, olfativas, táctiles o auditivas los generan y en cada ocasión el desencadenante de la excitación de una persona puede ser un factor distinto.

Meseta

Esta segunda etapa constituye la consolidación del estado de excitación. Los órganos genitales alcanzan su grado máximo de alteración con respecto a sus condiciones iniciales y quedan preparados para la transmisión/recepción de espermatozoides.

En el hombre, el pene y la bolsa testicular alcanzan su tamaño máximo, apareciendo una pequeña cantidad de mucosa que en ocasiones puede portar espermatozoides.

En la mujer, la vagina también alcanza su máximo grado de dilatación y de coloración. Aumenta a la vez la cantidad de mucosas vaginales y a la vez que el útero se eleva y su cuello adopta la posición más adecuada para la recepción del esperma, cerca de la entrada de la vagina aparece un anillo muscular y de tejido congestionado que se denomina "plataforma orgásmica". Al final de esta etapa el clítoris gira 180 grados y se esconde entre los labios vaginales.

Una vez pasada la primera fase, durante la etapa de meseta la excitación se consolida. Habitualmente esta evolución no es espontanea sino que se desarrolla como consecuencia de estimulaciones diversas y, aunque es una cuestión variable, precisa de un tiempo determinado. Si la estimulación continúa y no aparecen elementos extraños, la fase de meseta da paso a la siguiente, el orgasmo.

Orgasmo

Es considerada como la etapa más placentera del acto sexual. En ella, si se alcanza mediante el coito, tiene lugar la transmisión/recepción del esperma.

En el hombre esta etapa se desarrolla en dos fases. En primer lugar aparecen contracciones musculares en los órganos genitales internos que señalan la inevitabilidad de la eyaculación. Posteriormente tienen lugar una serie de contracciones rítmicas que regulan la expulsión del semen. Esta segunda parte del orgasmo va acompañada de la experimentación de sensaciones intensas. Habitualmente es esta segunda parte la que es identificada por los hombres como orgásmica.

En la mujer la respuesta orgásmica también aparece como una reacción muscular intensa que se identifica con la sensación placentera. En la repuesta sexual femenina el orgasmo se caracteriza por las contracciones rítmicas de los músculos que rodean como un anillo a la vagina y por los tejidos dilatados que, como veíamos en la fase de meseta, constituían la plataforma orgásmica.

Después del orgasmo el hombre no reacciona ante la estimulación sexual. Precisa del transcurso de un período de tiempo -período refractario- para que sea posible una segunda eyaculación. La duración de este período es variable y está condicionada por un elevado número de elementos. En la mujer no existe un período similar, pudiendo obtener un orgasmo inmediatamente después de haber experimentado el anterior. En este sentido, manteniéndose la estimulación, la disposición y otras condiciones favorables, el número de orgasmos consecutivos en la mujer puede ser indefinido.

Resolución

Es la etapa final del ciclo de la respuesta sexual. Tras el orgasmo disminuyen las respuestas genitales y todo el cuerpo retorna a su estado inicial. Las respuestas corporales a los estímulos sexuales disminuyen rápidamente. El ritmo cardíaco, el respiratorio, la presión arterial y la vascularidad de la piel, que habían aumentado como preparación al esfuerzo del orgasmo, vuelven a sus niveles de normalidad minutos después del orgasmo.

En cuanto a los órganos genitales, en el hombre, tanto los testículos como el pene retornan progresivamente a su volumen y su posición inicial. En la mujer el clítoris, la vagina y el útero también vuelven a sus posiciones habituales ocurriendo lo mismo con su pigmentación y su volumen.


Instituto Gentenatural blog de medicina y nuevaera

 

participe en los foros de medicinacampus de estudios a distanciatienda de productos naturalesinstituto de medicinas complementarias y estudiosgente naturalpuede comentar nuestros articulos en el blog



Pagina Inicial / Enciclopedia Medica Natural / Enciclopedia Sexológica / Astrología / Cursos gratuitos / Consultas / Psicologia
GRUPO DE ESTUDIO DE TERAPIAS NATURALES - SALTO - URUGUAY

VISITENOS EN CUALQUIER PLANO, estamos a sus ordenes.